miércoles, 20 de mayo de 2020

El Grupo Clarín fugó U$S 650 millones y el Gobierno paga parte del sueldo a sus empleados


El grupo Clarín es una de las grandes empresas que solicitaron la ayuda estatal para pagar sueldos. Pero el Gobierno corrió veloz a subsidiar a la millonaria empresa multimediática que despide y paga en cuotas los salarios. Como hemos denunciando en este diario, aprovechando la pandemia y sus “oportunidades”, entre las empresas que solicitaron ser incluidas en el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) encontramos a multinacionales como McDonald’s, Volkswagen, Mercedes Benz, junto a otras con historial genocida como Ledesma o Tecchint de la familia Rocca. También se sumó al coro de millonarios mendigantes, Héctor Magnetto y el grupo Clarín, nada menos que uno de los líderes, junto a Paolo Rocca de la Asociación Empresaria Argentina (AEA). Difícil creer que el Grupo Clarín, uno de los más poderosos del país, tenga algún problema para pagar los sueldos de sus trabajadores: como señaló el el periodista Alejandro Bercovich, el precio de las acciones de Cablevisión Holdings, la "nave insignia" del grupo, escalaron un 77 % desde que inició la cuarentena. Sin embargo, Clarín diario, medio que además concentra una porción enorme de la pauta publicitaria, amenazó con pagar en cuotas los salarios de abril y desató la bronca de sus trabajadores y trabajadoras. Polka, la productora de Adrían Suar, que muy pobre no parece ser, y cuyo principal socio es el grupo Clarín (tiene el 55% de las acciones) ya dio de baja dos tiras, y dejó sin trabajo a actores, actrices y a todos los que permiten la realización de las series. No solo eso, sino que Polka es una de las utilidades del grupo Clarín que recibieron la ATP y sigue sin abonar sueldos de marzo y abril. Hubo cuatro audiencias en el Ministerio de Trabajo, infructuosas y la Asociación Argentina de Actores acaba de emitir un pronunciamiento donde denuncian que: “con una actitud aviesa y abuso de poder, desde Polka la única ‘negociación’ que proponen es, en el caso de la tira SEPARADAS, pagar 2 meses de salarios de los 5 meses que tienen vigencia esos contratos, en 6 cómodas cuotas a partir de junio, con la condición de que los integrantes del elenco acepten el despido. Y en el caso de EL TIGRE VERÓN (con contratos vencidos) pagar 2 meses de salarios, también en 6 cuotas a partir de junio. Esta propuesta, es mucho más deplorable porque incluye a trabajadores que han hecho bolos (la cadena más débil de nuestra profesión), y a aquellos que integran grupos de riesgo”. Denuncian que, además, no pagaron los aportes a la Obra Social. Es decir, sostenido por del Ministerio de Trabajo, Polka (Clarín), recibe ATP, despide y no paga salarios. Un ejemplo de cómo el Gobierno ha decidido entregarse frente a los que en algún momento llamó “miserables”; lo mismo hizo con las empresas que mencionamos más arriba. Radio Mitre también se benefició con la asistencia del gobierno vía las ATP. Allí, se abonaron los sueldos de abril con dinero de la empresa porque no había ingresado el subsidio, y cuando llegó la “ayudita”, les descontaron la parte que pone el estado -para volver a las arcas de Mitre/Clarín- y eso se acreditará a través de Anses. Un curro alevoso: Mitre tenía la plata, pero por las dudas pidió. Y se la dieron, claro. Fuga, subsidios y amistades No hace falta aclarar que no se trata de un taller o un kiosko ahogado por la crisis económica que ya venía de arrastre y la pandemia profundizó. De hecho, a cerca de 250.000 Pymes accedieron al subsidio estatal, pero fueron muchas las que quedaron afuera por no poder cumplir con algunas exigencias. El Banco Central informó semanas atrás que se fugaron al exterior 86.000 millones, sin embargo, detalle no menor, no dijo ni de qué personas ni empresas se trata. Horacio Verbitsky reveló en El Cohete a la Luna, que el grupo Clarín fugó 650 millones dólares durante el gobierno de Mauricio Macri: “el Grupo Clarín formó activos en el exterior por unos 650 millones de dólares, por medio de Telecom, la empresa que adquirió en 2017”. De la fusión entre el Grupo Clarín y Telecom en 2018 devino Cablevision Holding, un pulpo de los negocios de las telecomunicaciones. En 2019 Telecom repartió “300 millones de dólares en dividendos entre sus accionistas” y a su vez Cablevision Holding manejó ganancias de 800 millones de pesos durante el mismo año, dato que reveló el periodista Ari Lijalad en El Destape. Sin embargo, calificó para recibir la ayuda estatal. Lo grave no está en que el grupo Clarín busque sacar tajada de cada crisis y no perder un peso a pesar de estar forrado de billetes y ser beneficiario de una más que suculenta pauta oficial, que ningún gobierno dejó de pagar. Está en que el Estado y el gobierno decidieron otorgarle el beneficio de la ATP y garantizarle las ganancias a las principales empresas y a las familias más ricas del país. Muchos pretenden morigerar esta obscena decisión del gobierno de Alberto Fernández aduciendo que, si esa plata no entraba, corría peligro el salario de los trabajadores. O que la plata no es para Clarín sino para los empleados. Una verdadera maniobra mentirosa para no discutir ni cuestionar que el gobierno no está dispuesto a avanzar en tocarle las ganancias a los capitalistas, otrora “miserables”. No se puede soslayar en estos negocios, la estrecha relación que unió a Alberto Fernández y a Héctor Magnetto. El actual presidente fue el principal operador de la millonaria fusión entre Multicanal y Cablevisión a fines de 2007 durante el gobierno de Néstor Kirchner. Esa buena relación nunca se cortó. Alberto abandona su cargo de jefe de Gabinete del gobierno de Cristina Fernández como producto del enfrentamiento del gobierno con las patronales agrarias por la ya famosa Resolución 125 que buscaba aplicar mayores retenciones a la exportación de soja y otros granos. Por supuesto, Magnetto y cía eran un bloque férreo con los grandes propietarios de la tierra. “El operador”, o el “hombre de Clarín” fueron motes con los que calificarían en lo sucesivo a Alberto Fernández desde los medios aliados al kirchnerismo. No por nada, una de las “grandes” declaraciones suyas durante la campaña fue “Se terminó la guerra con Clarín, confío en ir limando asperezas”. La lluvia de subsidios al grupo Clarín, Techint, Ledesma, Volkswagen entre muchas otras grandes empresas y multinacionales está causando mucha bronca porque mientras tanto, está en curso un nuevo ajuste a los jubilados, siguen los despidos y rebajas salariales y miles quedaron afuera del Ingreso Federal de Emergencia y al hambre se le suma la pandemia de coronavirus azota a las villas y barrios populares. La frutilla del postre fue la negativa de los bloques de los partidos mayoritarios en la última sesión de diputados del jueves 14 de este mes a tratar un impuesto a las grandes fortunas. El único proyecto presentado para gravar las riquezas de los grandes millonarios es el del Frente de Izquierda, presentado por Romina del Plá y Nicolás del Caño. El proyecto que el kirchnerismo agitó durante varias semanas quedó guardado en algún cajón del Congreso. El miércoles por la noche, macrismo y peronismo se pusieron de acuerdo para no discutir el tema. Las ganancias empresarias son sagradas. Entre otras cosas, el proyecto del Frente de Izquierda permitiría ampliar el subsidio a los trabajadores a $ 30.000, construir viviendas y adquirir material sanitario. Es por eso que no hay otra salida que tocar las millonarias ganancias capitalistas para en serio enfrentar la crisis económica y sanitaria que estamos viviendo.

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