miércoles, 23 de agosto de 2017

FILOSOFÍA: “DIALÉCTICA ERÍSTICA” O “EL ARTE DE TENER RAZÓN”. ARTHUR SCHOPENHAUER.-


“Con frecuencia creen los hombres, cuando escuchan sólo varias palabras, que se trata de hondos pensamientos” (Goethe, Fausto. IBD. Schopenhauer).- Sinopsis: Arthur Schopenhauer fijó su mirada en el espectaculo cotidiano de la discusión humana, traducido en la búsqueda obstinada por tener razón. Schopenhauer comienza su tratado enunciando: “Los ardides que se emplean por tener razón son innumerables y variados, en muchos casos tan regularmente repetitivos que se conviertiron para mí en tema personal de reflexión que se orientó en su aspecto formal al ver que, por muy distintos que fueran los temas de discusión o las personas, las mismas manipulaciones, los mismos ardides se repetían y podían claramente identificarse”. A partir de esta inquietud surge pues el tratado “El Arte de tener Razón”, que el autor expone en 38 estratagemas que operativizan la dialéctica erística, entendida como el arte de disputar, y hacerlo de modo que uno tenga razón, y ello per fas et nefas (con medios lícitos e ilíctos). Crítica Aquileana: Partiendo de la premisa de que “la verdad objetiva de una proposición y la validez de la misma en la aprobación de los contendientes y oyentes son dos cosas distintas”, cuestión “derivada de la perversidad natural del género humano”, Schopenhauer enuncia los fundamentos principales de toda dialéctica; a saber: A) Los modos: Ad Rem: la tesis no es conforme a la naturaleza de las cosas; Ad Hominen: La tesis no concuerda con otras afirmaciones del mismo adversario que la enuncia, con la verdad subjetiva, relativa. B) Los métodos: Refutación directa. Refutación indirecta o apagoge , es decir la combinación de la tesis del adversario con otra proposición cualquiera aceptada como verdadera, silogismo del cual surge la evidente falsedad de la conclusión. La epagoge inductio, que requiere una gran cantidad de casos para poder hacer valer un principio universal (a diferencia de la apagoge en la cual basta con un contraejemplo) y la instancia de exemplum in contrarium, refutación de la tesis general del adversario mediante la indicación directa de los casos particulares comprendidos en su enunciación a los cuales no es aplicable. Tras ello, Schopenhauer enuncia las estrategias para lograr imponerse en una discusión. Algunos ejemplos son la ampliación de la tesis del adversario, el empleo de la homonimia para hacer extensiva la tesis presentada a lo que no tiene nada en común con la cosa de la que se trata, la relativización de lo que el otro enuncia, la demostración de la propia tesis haciendo uso de falsas premisas, la interrupción o mutatio contraversiae, la aceptación las razones, pero negando sus consecuencias prácticas (a ratione ad rationatum valet consequentia). Y dos de mis favoritas. Por su elocuencia verborrágica: desconcertar, por vía del aturdimiento al adversario con un raudal de palabras sin sentido. Por su desfachatez: Provocar la irritación del adversario, pues obcecado por su cólera, no estará en condiciones apropiadas de juzgar rectamente ni de aprovechar ventajas. Opinión: El libro de Schopenhauer es erísticamente impecable y sumamente útil como catálogo metodológico para ganar una discusión fácilmente, con clara destreza oratoria.- ______________________________________________________________ Algunas Estratagemas implacables de “El Arte de tener Razón”: 13. Para lograr que el adversario admita una tesis debemos presentarle su opuesta y darle a elegir una de las dos, pero teniendo la desfachatez de proclamar el contraste de forma estridente, de modo que, para no ser paradójico, tenga que decidirse por nuestra tesis que parecerá muy probable en comparación con la otra. Por ejemplo: el adversario debe admitir que uno tiene que hacer todo lo que su padre le dice; así es que le preguntamos: “¿se debe obedecer a los padres en todas las cosas, o desobedecerles?” 16. Argumenta ad hominem o ex concessis. Con respecto a una afirmación del adversario, tenemos que buscar si de alguna manera no estará en contradicción -en caso necesario, por lo menos en apariencia- con alguna otra cosa que él haya dicho o admitido previamente, o con los principios de una escuela o secta que él haya alabado o aprobado; también con hechos de quienes pertenecen a tal secta, o con los de miembros falsos o supuestos, o con su propia conducta. Si, por ejemplo, él defiende el suicidio, se le espeta: ” ¿Por qué no te ahorcas tú ?”. O si afirma que la permanencia en Berlin no le es grata, se le increpa inesperadamente: “¿Por que no te marchas de aquí en el primer correo?”. De una forma u otra podrá encontrarse algún tipo de incomodo. 21. Si observamos que el adversario utiliza un argumento meramente aparente o sofístico podemos anularlo sencillamente atacando su capciosidad y apariencia, pero es mucho mejor presentarle otro argumento si cabe, de análoga apariencia y sofistería para liquidarlo, pues lo que importa no es la verdad, sino la victoria. si él utiliza un argumentum ad hominem, bastará para invalidarlo con que le respondamos con otro contraargumento ad hominem (ex concessis). 24. Uso abusivo de la deducción. De las tesis del adversario se infieren a la fuerza, mediante deducciones falsas y deformando los conceptos, tesis que no están allí contenidas y que de ningún modo corresponden a la opinión manifestada por él, sino que, en cambio, son absurdas o peligrosas. De esta forma parecerá que de su tesis se siguen proposiciones que se contradicen a si mismas o que contradicen verdades reconocidas; esto valdrá como una refutación indirecta, apagoge. ___________________________________________________________________ Fuente: Schopenhauer, Arthur. El arte de tener Razón (expuesto en 38 estratagemas). Madrid. EDAF. 2000.-

La única realidad es la posverdad


Rogelio Frigerio acuñó en 1970 una expresión que Perón asumió como propia. Su nieto es clave en un gobierno que la parafrasea. Las elecciones dirán si la verdad sigue siendo la única realidad o si la posverdad es aceptable como sucedáneo: 2015 como anomalía irrepetible o principio de un nuevo ciclo. Las leves mejoras de corto plazo de la economía no modifican un rumbo de colisión del que lo único impredecible es la fecha. Es la economía, no la política lo que ahuyenta inversiones productivas. Maurizio Macrì ahora, Carlos Menem hace tres décadas ganaron la presidencia con promesas de campaña que dejaron en la puerta de la Casa Rosada. La hiperinflación, la confiscación de depósitos, las rupturas de sindicalistas y políticos, las denuncias de corrupción hacían prever una catástrofe electoral en 1991. Sin embargo, la convertibilidad entre el peso y el dólar que frenó en forma brusca la inflación trajo una sensación de alivio y permitió legitimar en las urnas el cambio de rumbo. La oposición emprendió una larga travesía del desierto, hasta que la crisis de fin de siglo permitió el surgimiento de un nuevo liderazgo en 2003. Su interrupción en 2015 mostró la incapacidad de construir una sucesión más allá de la pareja presidencial. Ahora, en cambio, la candidata es CFK con lo cual la confrontación de modelos se visualiza con nitidez. La ex presidente competirá con el macrismo, que usa y abusa de la posverdad. Cambiemos es tan hipócrita como los radicales y no menos inescrupuloso que los peronistas. Un buen ejemplo lo brindó el jefe de gabinete Marcos Peña Braun en Hamburgo ante medios argentinos e internacionales que lo interrogaron por esa candidatura. Peña Braun respondió que “a nivel nacional va a ser una expresión minoritaria”, cosa que podría decirse de cualquier candidato bonaerense, ya que nadie puede ser candidato en más de un distrito. La cuestión está en saber quién será la primera minoría en Buenos Aires y presagiar qué consecuencias nacionales tendrá luego el resultado, dada la volatilidad de la opinión política. Leve y poco sustentable LEER MÁS Elisa Carrió | Dardos a Massa A ciertas causas corresponden determinados efectos y no es imposible preverlos, aunque no con las precisiones temporales que interesan a los estrategas de campaña. Nada de lo que está ocurriendo es sorprendente, sólo que se esperaba para octubre, al aproximarse las elecciones, y no en julio. Al menemismo le bastaron el control de la inflación, el desguace del Estado y el endeudamiento externo que cubrió un déficit comercial creciente, para forzar la reforma constitucional de 1994 y obtener un nuevo mandato de cuatro años en 1995. Pero tras cuatro años de recesión y más endeudamiento, la Primera Alianza se derrumbó en medio de una vertiginosa fuga de capitales. Ahora la duplicación del stock de deuda externa en poco más de un año y el crecimiento proporcional del pago de intereses, cuyo peso ya supera el de la inversión en educación y salud sumadas, abren el camino a un colapso similar. Pero es un error pensar que ese es el horizonte inmediato. A diferencia de Menem, que asumió con un Estado en quiebra, con hiperinflación, saqueos en las calles y sin acceso al crédito externo, Macrì recibió un país con una inflación alta pero en descenso, con una escasa conflictividad social, salarios elevados, desocupación baja y una deuda en dólares con sectores privados de las más bajas del mundo (apenas el 11 por ciento del PIB, que ahora ya es el doble). La consultora Deloitte caracterizó así la encrucijada que enfrentó Menem: “Al no poder imprimir dinero por prohibirlo la ley de convertibilidad, el gobierno optó por tomar préstamos a intereses cada vez más altos, tanto en el mercado local como en el internacional. Esto no sólo incrementó significativamente la deuda pública sino que implicó que la economía privada pagara tasas de interés desproporcionadas”. Macrì está repitiendo esa historia, pero agravada, porque sólo sus prejuicios ideológicos le impiden monetizar la economía y lo llevan a complicar la ecuación esterilizando mediante letras y pases el circulante que imprime. En teoría, de este modo controlaría la inflación, cosa que en la realidad no se verifica. Su piso para este año no baja del 26 por ciento; el stock de Lebacs supera tanto la base monetaria (103 por ciento) como las reservas del Banco Central (113 por ciento), según el cálculo de CIFRA, el centro de investigaciones creado por Eduardo Basualdo y que hoy dirigen Mariano Barrera, Ana Laura Fernández, Mariana González y Pablo Manzanelli. Su informe de coyuntura Nº24, que se distribuirá a partir de mañana reconoce que existe “una leve reactivación” pero afirma que es de “escasa sustentabilidad”. Al revés de la consigna menemista que ahora copia el macrismo, estamos un poquito mejor pero vamos mal. PUBLICIDAD El informe considera probable que el ritmo de crecimiento y la inflación experimenten fluctuaciones de corto plazo. Los primeros meses de 2017 muestran “un leve crecimiento económico y la desaceleración de la inflación”. Esto se debe al sector primario, los servicios, el sector financiero y la construcción, impulsada por la obra pública. La industria “disminuyó el vértigo de la caída” y en mayo anotó el primer crecimiento interanual después de 15 meses negativos. Pero los investigadores no le asignan sustentabilidad a este cambio de tendencia. Entre las causas, mencionan El cierre de numerosas paritarias por debajo de la inflación esperada y el crecimiento de la desocupación, por encima del 9% en el total del país, y del 10% en varios de los aglomerados más grandes, indica que el consumo no será la variable decisiva para sustentar el crecimiento. Las oportunidades de inversión productiva son escasas, porque las tasas de interés se mantienen altas, como forma de impedir la corrida hacia el dólar. Los problemas en el sector externo se acentuaron en el marco del nuevo ciclo de endeudamiento, la valorización financiera y la fuga de capitales. En lo que va de 2017 el gobierno nacional emitió deuda externa por 33.948 millones de dólares, tanto como en todo el año 2016. Además se aceleraron las emisiones de corto plazo, lo cual incrementó la magnitud de los vencimientos, que en el primer semestre del año rondaron los 30.000 millones de dólares. Es decir que 9 de cada 10 dólares de nueva deuda refinanciaron vencimientos, “lo cual es una expresión de la peligrosa bola de nieve que se está generando”. En el segundo semestre aún resta financiar 16.000 millones de dólares de vencimientos, la fuga de capitales al exterior superó con creces los 6.000 millones de dólares en los primeros cinco meses del año, en los cuales se registraron considerables déficit gemelos: un saldo comercial negativo de casi 2.000 millones de dólares y un déficit fiscal financiero de casi 165.000 millones de pesos. n De este modo, cayeron las reservas internacionales y se elevó el tipo de cambio, lo cual impide reducir las altas tasas de interés. Esto expresa el escaso margen de maniobra que tiene el actual planteo económico para evitar que los inversores privados dolaricen sus carteras y presionen aún más sobre el tipo de cambio. Al mismo tiempo, las fuertes tasas alimentan la especulación financiera y la consiguiente fuga de capitales al exterior. La posverdad indica que el anuncio de la candidatura de CFK provocó que la evaluadora de riesgos de Morgan Stanley dejara al gobierno de Macrì como el único de la región que ni alcanza la calificación de emergente, apenas fronterizo. Y que la misma causa tiene la disparada del dólar, la dificultad para la renovación de Lebacs y el consecuente nivel de la tasa, incompatible con la inversión productiva. Es cierto que las perspectivas de una victoria de la ex presidente, el mantenimiento de Sergio Massa como una opción competitiva y el riesgo de que la Alianza Cambiemos quede en el tercer lugar, no son estimulantes para la inversión de riesgo. Pero estos datos estructurales sobre la economía explican tanto la retracción de los capitales como el posible desempeño electoral de la Unión Ciudadana, no a la inversa, si bien ambos se realimentan. Frente a ello, el Hada Buena no tuvo reparos en mentar los argumentos con los cuales intentarán obtener olvido y perdón para la gestión económica: “Combatir la corrupción, las mafias y la inseguridad”. Otra cosa es la forma en que lo llevan a la práctica: promoción de causas judiciales contra funcionarios del anterior gobierno y su difusión obsesiva en los medios oficialistas; persecución a los jueces del trabajo tratados como si formaran una mafia de modo de intimidarlos para que no resistan la supresión de derechos y con ella la reducción del costo laboral; intervención de sindicatos por jueces federales que no tienen competencia para eso; sanción de leyes que endurecen penas para ciertos delitos y la forma de su cumplimiento, sin escuchar las recomendaciones de las víctimas (como el movimiento #NiUnaMenos) ni destinar recursos al mejoramiento del sistema penitenciario y al tratamiento de los condenados por esos delitos. Las redes antisociales han sido eficaces transmisores de la posverdad. Pero también en esto el gobierno encuentra límites contra los que no hay Duran ni Barba que valgan. El oficialismo es diestro en el manejo de esos instrumentos, pero el público dispuesto a creerle y a darle el voto tiene de la edad de Macrì hacia arriba. No vale usar zapatillas y camiseta para rejuvenecer. Esa franja etaria se maneja mal con las redes, a diferencia del sub-35, que incorpora como un fenómeno natural en su vida el telefonito y todo lo que permite. Pero ese sector no vota al PRO sino a Cristina. Hamburg, estamos en problemas. La CGT se debate en una grave crisis interna, ya que ante este contexto y guiados por su aversión irracional a Cristina, dos de sus triunviros se pronunciaron por Florencio Randazzo y el tercero por Sergio Massa. El historiador italiano Loris Zanatta, profundo conocedor de la Argentina y del peronismo, sintetizó en dos preguntas lo que está en juego: “¿Se vio alguna vez una oligarquía mayoritaria? ¿Un pueblo minoritario? Es lo que está sucediendo en Argentina y Venezuela”. En la Argentina falta poco para saber si lo ocurrido en 2015 fue una anomalía debida a una configuración irrepetible de factores o el principio de un nuevo ciclo que los nuevos comicios confirmarán y profundizarán. No hace falta decir a cuál hipótesis apunta cada uno.

martes, 22 de agosto de 2017

Falta de respeto


Horripilante


Gente PROmetedora y exitosa con el patriotismo a buen recaudo


El 43% de los activos declarados por los integrantes del Gabinete nacional está radicado fuera del país, según publicó un matutino porteño. De acuerdo a un análisis publicado por el diario La Nación, los funcionarios más acaudalados del Gabinete invierten arriba del 80% de su patrimonio en el extranjero. De casi 70 declaraciones juradas de los principales funcionarios del Gobierno, 365 millones de pesos son los que están fuera del país. De los activos en el exterior, un 60%, es decir 218 millones, está depositado en bancos extranjeros. Las sociedades, los bienes más difíciles de descifrar, se llevan el 20% ($ 72 millones) y otro 10% son inversiones inmobiliarias en Brasil y Uruguay. El titular de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), el funcionario más rico del gabinete, con $ 126 millones, guarda el 86% de su patrimonio fuera del país. El ministro de Energía tiene l 84% de su patrimonio ($ 88 millones) depositado en un banco extranjero. Dujovne, la figura más visible del equipo económico, tiene el 88% de sus bienes fuera de la Argentina, unos $ 74 millones: el principal activo son tres depósitos en cuentas bancarias que superan los $ 54 millones. Federico Sturzeneger, el hombre que regula la política monetaria, tiene el 70% de su patrimonio ($ 20 millones) en otros países. La mayoría son bonos de empresas argentinas que cotizan en el exterior, como YPF, Pan American Energy, IRSA y Banco Macro, que suman $ 10,5 millones. También tiene bonos estadounidenses y depósitos en bancos extranjeros.