lunes, 13 de enero de 2020

El enorme daño causado por los economistas neoliberales


Vicenç Navarro Vicenç Navarro ha sido Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Barcelona. Actualmente es Catedrático de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Pompeu Fabra (Barcelona, España). Ha sido también profesor de Políticas Públicas en The Johns Hopkins University (Baltimore, EEUU) donde ha impartido docencia durante 48 años. Dirige el Programa en Políticas Públicas y Sociales patrocinado conjuntamente por la Universidad Pompeu Fabra y The Johns Hopkins University. Dirige también el Observatorio Social de España. Es uno de los investigadores españoles más citados en la literatura científica internacional en ciencias sociales --------------------------- Joseph Stiglitz (premio Nobel de Economía en el año 2001), escribió un artículo publicado en la revista Social Europe, The end of neoliberalism and the rebirth of history (26.11.19), en el que señalaba las consecuencias negativas de la aplicación de las políticas neoliberales (que incluían reformas laborales encaminadas a --- debilitar a los sindicatos y --- facilitar el despido de los trabajadores, --- así como políticas de austeridad --- con el intento de disminuir la protección social mediante: · recortes del gasto público social) en la calidad democrática de los países a los dos lados del Atlántico Norte (incluyendo España), · así como en el bienestar de las clases populares de los países donde tales políticas se han estado aplicando. La evidencia de que ello ha sido así es clara y contundente. El objetivo del artículo de Stiglitz era denunciar a los economistas que han promovido tal ideología política (el neoliberalismo), los cuales han alcanzado un dominio casi completo en fórums donde se reproduce la sabiduría convencional de los establishments políticos y mediáticos. Tal dominio ha sido promovido por las élites financieras y empresariales, así como por los sectores más pudientes de la población, que han ejercido (y continúan ejerciendo) una enorme influencia sobre tales establishments y que eran, y son, los que se benefician más de la aplicación de tales políticas, beneficios que están basados, según Stiglitz, en una enorme explotación de las clases populares, cuya calidad de vida ha empeorado considerablemente como resultado de la aplicación de esas políticas. Una de las consecuencias de esta realidad ha sido el enorme crecimiento de las desigualdades en la mayoría de estos países en los que tales políticas se han aplicado. El principio básico del dogma neoliberal, según Stiglitz Detrás de un lenguaje aparentemente científico, los economistas neoliberales han estado promoviendo un principio muy sencillo y que raramente aparece explícito en su argumentario. Tal principio es que “la eficiencia del sistema económico requiere incrementar la riqueza de los de arriba (las élites financieras y empresariales, así como las profesionales a su servicio), a fin de que tal riqueza vaya extendiéndose a los de abajo, que son todos los demás”. Este principio ha estado vigente siempre en las “ciencias” económicas dominantes, habiendo alcanzado niveles extremos durante la Gran Recesión. Según dicho dogma (y no hay otra manera de definirlo), lo que beneficia a los propietarios y gestores del capital financiero, así como de las grandes empresas del país (que son una minoría de la población), beneficia automáticamente a la mayoría de la población. El problema con tal ideología es que los datos no muestran esta realidad, pues las rentas de los primeros han ido creciendo muy significativamente durante todos estos años de neoliberalismo imperante, mientras que las de los segundos ha ido descendiendo. En todos estos países del capitalismo desarrollado, las rentas derivadas del trabajo han ido disminuyendo como porcentaje de todas las rentas, mientras que las rentas derivadas de la propiedad del capital han ido aumentando. Y dentro de la masa salarial, ha habido también una enorme polarización de los salarios, con una minoría que se ha visto muy beneficiada a costa de una mayoría que se ha visto muy perjudicada. La abusiva promoción del neoliberalismo por parte de los establishments políticos y mediáticos En este escenario, Stiglitz señala que tales economistas neoliberales eran los que aparecían (y añadiría yo que en España continúan apareciendo) en los mayores medios de información, monopolizando el área de lo que se presenta como “ciencias” económicas, marginando, impidiendo y silenciando las voces críticas que no comulgaban con las falacias que sostenían sus argumentos y propuestas. Los primeros eran los ortodoxos del dogma neoliberal, que marginaban a los heterodoxos, definidos como “ideólogos” o “demagogos”. Ahora bien, el fracaso del neoliberalismo es tan patente, claro y contundente que por fin se ha visto que “el rey estaba desnudo” y hoy, según Stiglitz, estamos viendo el fin del dogma neoliberal, que se había iniciado en los años ochenta del siglo pasado con la revolución neoliberal empezada por el presidente Ronald Reagan en EEUU y por la Sra. Margaret Thatcher en el Reino Unido, y que fue asimilada más tarde por lo que se definía como la Tercera Vía en EEUU (Clinton) y en la Unión Europea (Blair, Schröder y Zapatero). Esta revolución causó, en última instancia, la Gran Recesión, la cual acentuó todavía más los efectos negativos de tales políticas. Dicho fracaso es también la causa de la enorme crisis de legitimidad política que viven las democracias liberales en EEUU y en Europa. Esta conclusión de Stiglitz es, según mi parecer, excesivamente optimista, pues si bien es cierto que tales políticas neoliberales están desacreditadas extensamente en gran parte de los círculos académicos y en algunas agencias internacionales, no lo está tanto en las esferas políticas y mediáticas de muchos países, siendo España uno de ellos. El gran fracaso del neoliberalismo en España Todo lo que Stiglitz define, critica y denuncia puede aplicarse totalmente a España. Este es uno de los países donde tales políticas se han aplicado más clara y contundentemente. Como consecuencia de ello, España está, en cuanto a indicadores de calidad de vida de las clases populares se refiere, a la cola de los países capitalistas desarrollados. Un indicador tras otro muestran que, en temas de bienestar, estamos a la cola de los países a los dos lados del Atlántico Norte. Los elevados porcentajes de precariedad en el mercado de trabajo, la elevada tasa de desempleo, el bajo nivel de los salarios, la elevada desigualdad en la distribución de la propiedad y de las rentas, el bajo gasto público social, la escasa protección social, etc., muestran que estamos entre los peores países. Miren los datos y lo verán (ver mi libro Ataque a la democracia y al Bienestar, Crítica al pensamiento económico dominante. Anagrama, 2015). Echen un vistazo a los gurús económicos que aparecen en los grandes medios (radiofónicos y televisivos) y verán que la única diferencia entre ellos es que unos proponen la versión dura del neoliberalismo y los otros su versión blanda, presentando inexactitudes (con gran pomposidad y arrogancia) como “verdades científicas”, aunque en realidad sean falsedades que carecen de credibilidad. En tales fórums es muy infrecuente que aparezca una voz crítica con tal dogma. Todo esto que está ocurriendo era muy predecible, y así lo hicimos unos pocos Efectivamente, todo lo ocurrido fue predicho. Véase, como ejemplo, mi libro Neoliberalismo y Estado del Bienestar (Editorial Ariel Económica), escrito ya en 1997. En aquel libro indiqué que las políticas neoliberales que se estaban aplicando en los países capitalistas más avanzados causarían una enorme crisis económica. La derrota del mundo del trabajo, con la consiguiente disminución de los salarios y de la demanda doméstica, crearía dicha crisis, ya que forzaría a las familias y a las empresas pequeñas a endeudarse, lo que provocaría a su vez el gran crecimiento del sector financiero, que al invertir en los sectores de mayor rentabilidad como era el sector especulativo de la economía (del cual el inmobiliario era el más extendido) crearía burbujas que al explotar causarían una crisis financiera. Y todo lo que se predijo, ocurrió. Cuando la reina del Reino Unido pidió a un grupo de economistas cómo era posible que no hubieran sabido prevenir la crisis, el portavoz de dicho grupo, Luis Garicano, el gurú económico de Ciudadanos, no supo responder, cuando, en realidad, era muy fácil de ver si uno abandonaba la fe en el dogma neoliberal (siendo tal economista uno de sus más fervientes creyentes) para mirar simplemente la realidad que le rodeaba. Los impactos sumamente negativos que presentaban tales políticas se justificaban bajo el lema de que “no había otras alternativas”. Juan Torres, Alberto Garzón y yo mostramos la enorme falsedad de tales propuestas, señalando que por cada recorte de gasto público social que dañaba a las clases populares, se podría haber hecho otro recorte, sustituyendo al anterior, que hubiera afectado a las clases más pudientes. Y también mostramos que el hecho de que no se escogiera una alternativa y no la otra se debía precisamente a la enorme influencia que tales clases pudientes tenían sobre el Estado español y sus partidos gobernantes. Así pues, y como ya he indicado antes, lo que ocurrió era muy predecible, así como también lo fue la protesta popular en contra de la aplicación de tal dogma. En España dicha protesta tomó la forma del 15-M, el movimiento de los indignados, que tuvo un enorme impacto en el país y que tenía como objetivo la denuncia de la nula representatividad de las instituciones que se definen a sí mismas como representativas. El eslogan “no nos representan” lo decía todo. Fue un auténtico tsunami. Y de ahí nació un movimiento político-social, Podemos. Así fue como nos pidieron a Juan Torres i a mí que hiciéramos un borrador de su programa económico, que elaboramos en base a nuestra obra Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en España (Editorial Sequitur, 2011), realizada conjuntamente con Alberto Garzón. Dicho programa fue mejorado más tarde por las deliberaciones y las discusiones dentro de aquella formación política. La respuesta de hostilidad por parte del establishment político-mediático hacia dicho programa fue enorme. Y como era predecible, lo intentaron destruir, mintiendo y presentándolo como “escrito en Venezuela” (antes, durante la Guerra Fría, se utilizaban otros puntos de referencia, como Moscú o Pequín), cuando en realidad era un programa de sensibilidad kaleckiana, que quiere decir socialdemócrata de raíces escandinavas. La escasa densidad intelectual de las fuerzas conservadoras y neoliberales hace que en España (incluyendo Catalunya) se sustituya el debate por el insulto, magnificado en las cajas de resonancia que proporcionan los medios. Las clases populares son conscientes de esta situación, de ahí que la clase política y los medios de información estén en España entre los menos valorados en la Unión Europea. Pero el cambio es posible, y para ello es importante romper el fatalismo de aquellos que se muestran pasivos porque dicen que hay muy poco que se pueda hacer. Y una cosa que deberían hacer los lectores que son conscientes de este enorme desequilibrio es escribir cartas de protesta a tales medios de información para mostrar el desacuerdo con lo que están diciendo. Porque el nivel de estos medios es tal que deberían ser definidos como medios de persuasión y manipulación. Lo peor que puede ocurrir es que la gente se mantenga pasiva, absorbida por una mentalidad según la cual no se puede hacer nada para cambiar esta situación. Y este es precisamente el mensaje que tales medios continúan promoviendo, acentuando que no hay alternativas o algo parecido. Pero la evidencia científica muestra claramente que sí que hay Alternativas, y que no se hayan llevado a cabo se debe a que las élites financieras y económicas del país son determinantes en las políticas gubernamentales. Es necesario y urgente que esto cambie, porque, insisto, de haber alternativas sí que las hay. Lo que ha faltado hasta hoy ha sido voluntad política para aplicarlas. Así de claro.

domingo, 5 de enero de 2020

Conclusiones de Duggan


Extrema tensión en Medio Oriente por la escalada en Irak Bombardeo en Bagdad: Trump mandó matar con misiles a un general iraní


El general Qasem Soleimani, de estrecha relación con el ayatolá Jamenei, fue bombardeado en el aeropuerto de Bagdad. Era el estratega de las fuerzas iraníes en la región. Teherán amenaza con vengarlo. El comandante de la fuerza de elite Quds de la Guardia Revolucionaria iraní, el general Qasem Soleimani , fue asesinado en la madrugada del viernes durante un bombardeo realizado por orden de Donald Trump. El ataque alcanzó al auto en que se retiraba del aeropuerto de Bagdad y también causó la muerte de Abu Mehdi al Muhandis, el número dos de las proiraníes Fuerzas de Movilización Popular (FMP), que lo había ido a recibir al aeropuerto. El ataque representa un salto de consecuencias impredecibles en la escalada que en las últimas semanas protagonizaron las fuerzas estadunidenses con los movimientos proiraníes en Irak. Estados Unidos e Irán son los dos principales aliados de Bagdad, pero amenazan convertir el territorio iraquí en el campo de batalla donde se dirimirá el futuro de Medio Oriente. Trump convirtió a Teherán en su principal enemigo en los últimos años y busca debilitar sus posiciones en toda la región. Por su parte, Irán considera a Irak, con el que comparte una extensa frontera, como un punto vital para su seguridad. El comunicado del Pentágono Después de que las FMP denunciaran el ataque, el Pentágono dio a conocer un comunicado reconociendo la acción. “Bajo la dirección del Presidente, el ejército de los EE.UU. ha tomado medidas defensivas decisivas para proteger al personal, al matar a Qasem Soleimani, jefe de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria Islámica, una organización terrorista extranjera designada por Estados Unidos. El general Soleimani estaba desarrollando activamente planes para atacar a los diplomáticos y miembros del servicio estadounidenses en Irak y en toda la región. Este ataque tenía como objetivo disuadir futuros planes de ataque iraníes. Estados Unidos continuará tomando todas las medidas necesarias para proteger a nuestra gente y nuestros intereses en cualquier parte del mundo", aseguró el Departamento de Defensa. Por su parte, el propio Donald Trump se limitó a tuitear, minutos antes de que se difundiera el comunicado, una bandera norteamericana sin ningún texto acompañándola. La escalada en Irak La última escalada empezó el viernes pasado, cuando fue asesinado un contratista estadunidense. Washington responsabilizó a Irán por su muerte y el domingo realizó cinco bombardeos en la frontera entre Irak y Siria sobre posiciones de las FMP, que causaron por lo menos 25 muertos. Como respuesta, centenares de manifestantes proiraníes rodearon el martes pasado la fortificada embajada de EE.UU. en Bagdad y atravesaron su muro exterior al grito de “¡Muerte a los Estados Unidos!”, en una acción que recordó la toma de la embajada norteamericana en Teherán por los seguidores del ayatolá Jomeini, una humillación que le costó la presidencia a Jimmy Carter. El presidente Trump prometió vengarse y cumplió con creces con la muerte del general Soleimani, un antiguo objetivo del Pentágono, que desde abril de 2019 considera al Quds como una “organización terrorista”. Cómo fue el bombardeo El Pentágono se encargó de difundir que Soleimani acababa de llegar al aeropuerto de Bagdad en un vuelo procedente de Siria o Líbano, en compaía del dirigente de las FMP Mohammed Ridha Jabri. Allí fueron recibidos por el número dos de esa organización, Al Muhandis, y emprendieron juntos el viaje en dos vehículos que fueron bombardeados apenas abandonaban el aeropuerto. La reacción iraní El ministro de asuntos extranjeros de Irán, Mohammed Javad Zarif, denunció “una escalada extremadamente peligrosa e imprudente” y resaltó que los Estados Unidos “tendrán que hacerse cargo de todas las consecuencias de su aventurerismo irresponsable”. También se encargó de destacar que Soleimani había sido “el más efectivo combatiente contra el Estado Islámico”. En su cuenta de Twitter, escrita en farsi, el ayatolá Jamenei llamó a vengar la muerte del general. “El martirio es la recompensa de su incansable trabajo de todos estos años. Si Dios quiere, su obra y su camino no se detendrán jamás y una venganza implacable espera a los criminales que se han manchado las manos con su sangre”, declaró el dirigente iraní. En la misma línea, el antiguo jefe de la Guardia Revolucionaria, Mohsen Rezai, escribió también en Twitter que “Soleimani se unió a nuestros mártires, pero nuestra venganza sobre América será terrible”. Más allá de los comunicados, se convocó a una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad Nacional para analizar cuál se la respuesta iraní al ataque. La reacción demócrata “La peligrosa escalada de Donald Trump nos acerca aún más a otra guerra desastrosa en Medio Oriente”, fue la primera reacción de Bernie Sanders, uno de los principales animadores de las internas demócratas para las próximas elecciones presidenciales. Otro de los principales contendientes, el ex vicepresidente Joe Biden, aseguró que “el presidente Trump acaba de tirar un cartucho de dinamita en un polvorín, y le debe al pueblo norteamericano una explicación por lo que hizo”

Querido Gorilita


QUERIDO GORILITA: Disculpame que no te haya escrito antes. La verdad es que durante los últimos cuatro años intenté hacerlo varias veces, pero no quise interrumpir tus festejos. Sé que la “Revolución de la Alegría” fue intensa mientras duró, y entiendo que veas esto que está pasando ahora como la "reacción conservadora” , o como el "paso atrás” (del que hablaba Lenín) luego de los dos pasos adelante que el incomprendido subcomandante Mauricio nos legó. Entiendo tu malestar actual: los populistas están desarmando, en pocas semanas, lo que llevó cuatro años de esfuerzo construir. ¡No les fue fácil lograr que la gente entendiera que no tenía derecho a llamar “salario” a un costo social! Tampoco entendían que estaba mal llamar “salud pública” a una “inversión en profesionales, hospitales y fármacos” que el Estado había ejercido durante 12 años amenazando de esta manera la independencia de los ciudadanos. Recién con el arribo al poder de MM, pudieron elegir si querían estar sanos o enfermos, sin otra voluntad que la de sus billeteras. Entiendo tus razones, aunque no las comparta. Mi sentir me impide coincidir con vos, ¿Será mi ADN --“Ahora Dominan los Negros”, según un “científico” de los tuyos-- el que me lleva a simpatizar con el nuevo gobierno? Creo que sí. Pero en esta verdadera lucha interna entre la inteligencia y la estupidez, me he dado cuenta de que tengo que ayudarte a terminar de una buena vez con el populismo. Te sugiero varias medidas: * Si sos jubilado, no aceptes el bono. Eso elevaría el consumo y les haría creer que hacen la cosas bien. * Si tenés una jubilación de ama de casa, devolvela diciendo: “¡Tomá, Yegua, no quiero nada esa limosna!”. * No aceptés ninguna rebaja en los medicamentos: pagalos el doble y decile al farmacéutico: "Yo me merezco pagar lo que valen". * Renunciá a todo tipo de subsidio a la luz, el gas o lo que sea, al grito de "¡Mi dignidad no se vende!". * Si trabajás a sueldo, no aceptes tu aguinaldo (que lo otorgó Perón); y si te vas de vacaciones, obligalos a que te descuenten esos días. ¡Que no se aprovechen de tu trabajo! ¡Es tu derecho! * Si sos empresario, aumentales el sueldo al triple a tus empleados. Deciles: "¡Yo puedo darles mucho más dinero que esos sucios populistas!". * Enfermate, así en las estadísticas da que empeoró la salud de la población. * Comé y convidá a tus cercanos cosas muy grasosas y sin vitaminas, para que en las investigaciones sociales dé que los argentinos cada vez comemos peor por culpa de los peronistas. * Leé Página/12 (suscribite, para que sepan quién sos) o escuchá la 750 AM, así te enterás, por los mismos populistas, de las barbaridades que están haciendo; y nadie te podrá decir: "¿De dónde sacaste eso?". [http://bit.ly/2ZD5QeY] POR RUDY

Qué es una jubilación de privilegio y qué es el 82% móvil


Deliberadamente se está impulsando una notable confusión. Golpeado por el impacto negativo de la suspensión de la movilidad jubilatoria por 180 días, el gobierno contraatacó diciendo que mandará un proyecto para terminar con las jubilaciones de privilegio. Pero cuáles son esas jubilaciones es todo un tema que tenemos que clarificar para que no nos hagan pasar gato por liebre. Las llamadas jubilaciones de privilegio surgieron de la ley 24.018 de Menem, en 1991. Disponían “asignaciones mensuales vitalicias para el Presidente, Vicepresidente y Jueces de la Corte Suprema. Magistrados y Funcionarios del Poder Judicial, del Ministerio Público y de la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas; Vocales del tribunal Fiscal y de Cuentas de la Nación; Legisladores Nacionales, Ministros, Secretarios y Subsecretarios del Poder Ejecutivo Nacional, Secretarios y Prosecretarios nombrados a pluralidad de votos por las Cámaras de Senadores y Diputados de la Nación, el Intendente, los Concejales, Secretarios y Subsecretarios del Concejo Deliberante y los Secretarios y Subsecretarios del departamento Ejecutivo de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires; Procurador General del Tesoro”. Pero esta ley fue reemplazada en 2002 por otra, la 25.668, en medio de la enorme crisis que llevó al argentinazo de diciembre de 2001. Esta nueva ley generó una crisis política entre los poderes- básicamente con el poder judicial y el servicio diplomático- frente a la cual Eduardo Duhalde dictó un veto parcial salvando lo que hoy son las llamadas jubilaciones de privilegio para presidente y vice, para la corte y los jueces y secretarios- no los empleados rasos del poder judicial- y los miembros del servicio diplomático. Se trata de unas 4.900 personas, verdaderamente privilegiadas, porque siguen percibiendo los haberes que tuvieron en actividad, en muchos casos con sólo ejercer cuatro años sus funciones. Aclaremos que diputados y senadores están excluidos desde el veto de Duhalde en 2002. Colocar el eje de ataque a estos privilegios resulta una maniobra ingeniosa si se los compara con el resto de los mortales que aportan 30 o 40 años, para ser jubilados por migajas (hoy, el 46% del haber que se cobraba en actividad) y a los que, además, se les roba la movilidad para hacerlos “solidarios” con los “más vulnerables”. No obstante, la iniciativa está en pañales y empantanada, porque el poder judicial se está poniendo en pie de guerra. Los “supremos” y magistrados que jamás usan su juridicidad para defender a los jubilados, condenados a juicios eternos hasta la muerte, están afilando los argumentos que hicieron retroceder a Duhalde en su momento y más recientemente a Macri, cuando se habló de hacerlos pagar el impuesto a las ganancias. Argumentan tener un aporte especial del 10%, por encima del resto, y que su “empleador” (el Estado) aporta también otro 10%, superior a cualquier patronal. Todo sale de los contribuyentes, y se trata de un sector que no paga impuesto a las ganancias, además de sus jugosos salarios. El único argumento de peso, es que muchos funcionarios judiciales han trabajado años como empleados judiciales rasos haciendo una carrera. Pero indudablemente estamos ante un sistema de tipo privilegiado. El 82% móvil Como es sabido, en los pocos días de debate de la ley ómnibus- llamada de “solidaridad” al igual que la ley de las AFJP de Menem y Cavallo-, se armó un considerable revuelo por los regímenes especiales que abarcan a unos 250.000 trabajadores, entre ellos docentes nacionales, docentes universitarios, investigadores y otros. A la cabeza de ese repudio estuvo la AGD de los docentes de la UBA, la Conadu Histórica e incluso la Ctera kirchnerista llegó a pronunciarse en contra. El polémico artículo 52 fue cambiado y no se ha suspendido la movilidad de esos regímenes. Pero, a excepción del caso de los docentes universitarios e investigadores, se ha formado una comisión especial que estudiará un nuevo régimen de movilidad. Esta salida de compromiso pone en peligro, o más bien condena a plazo fijo, conquistas que llevaron años de lucha. En el caso de la docencia universitaria fue la conquista, en 2009, de un enorme movimiento que además, mediante una huelga general, en 2005 logró un aumento significativo y el blanqueo salarial, lo que hace que el 82% logrado sea real. En otros casos se trata de porcentajes menores, pero siempre ligados al salario en actividad. El 82% móvil es eso: un salario diferido que luego se cobra de acuerdo al salario que se tuvo en actividad. No se trata de ningún privilegio, sino de un régimen que ha sido desmantelado sistemáticamente por todos los gobiernos capitalistas, desde los dictatoriales hasta los constitucionales. La cifra del 82% surge del cobro del neto que se venía percibiendo, menos los descuentos de ley. Hoy, en cambio, el jubilado del sistema ordinario recibe en promedio un 46% del haber, que a su vez se calcula sobre los diez últimos años, actualizados de manera completamente insuficiente y arbitraria. El jubilado es robado cuando se jubila y luego es robado sistemáticamente por pérdidas de movilidad frente a la inflación. Esto ocurrió durante el kirchnerismo hasta que un fallo de la Corte Suprema obligó a determinar “alguna movilidad”, a partir del fallo Badaro, para enfrentar la litigiosidad. Vino Macri y alteró esa movilidad atada a la recaudación y ahora Fernández la cambia para eliminar su atadura al costo de vida de seis meses antes. ¿Se podría pagar el 82%? Ahora bien ¿Se puede pagar el 82% móvil? ¿Es cierto que el problema es que no hay suficientes activos para bancar a los pasivos por el estiramiento de la edad de las personas? Es falso que no se pueda. En primer lugar la expectativa de vida en la Argentina es una de las más bajas de los países de la región: 76 años, cuando hoy con la edad voluntaria la mayoría se está jubilando a los 70. Pero el tema esencial es que las cajas han sido saqueadas y con ellas el sistema de aportes. Hasta 1994 los aportes eran el 27% del salario, 11% personal y 16% patronal. Hoy, en el sector privado el aporte personal es del 9,45 % y el patronal 11,15%. En el sector público la persona paga 11,45 % y el Estado aporta 9,15 %. A esto hay que restarle un mínimo no imponible de $7.003 en todos los salarios. Además rige un mínimo no imponible de aportes a la seguridad social de $17.000 para las empresas textiles y otras, y, a partir de la mega ley, también para toda empresa de menos de 25 trabajadores (este tipo de Pymes son miles y miles). Están desfinanciando la Anses y su Fondo de Garantía de Sustentabilidad lo han empapelado de deuda pública. Por otra parte, un tercio de los trabajadores está negro y los salarios son bajísimos. Si se reponen todos los aportes patronales, se blanquea a los trabajadores y se recomponen los salarios, el 82% móvil es totalmente viable y sustentable. Pero los gobiernos capitalistas quieren sus fondos para el repago del negociado de la deuda. Preparemos para marzo una gran campaña de movilización de toda la clase trabajadora, activa y pasiva, para defender la movilidad y la jubilación como derecho. La movilización ambiental en Mendoza está mostrando la fuerza imparable de las masas en movimiento.

Después de 13 años de ocupación militar la ONU ha destrozado a Haití


Organizaciones sociales y políticas de Haití piden a la ONU una indemnización a las víctimas del cólera, que desde 2010 hasta la fecha se ha cobrado unas 10.000 vidas, según datos oficiales. “Exigimos indemnización, justicia y reparación”, dijo Camille Chalmers, director ejecutivo de la Plataforma Haitiana para el Desarrollo Alternativo y anunció que varias asociaciones se han unido para iniciar una campaña, cuyo objetivo es alcanzar el resarcimiento de las familias damnificadas. En 2004 desembarcaron unos 10.000 soldados de la Minustah (Misión de la ONU para la Estabilidad en Haití), en medio de un Golpe de Estado contra el entonces presidente Jean Bertrand Aristide, de la misma factura que el boliviano. Las fuerzas invasoras abandonaron el país 13 años después, en 2017, constituyendo la misión militar más larga desplegada por la ONU. Sin embargo, su presencia ha sido un desastre total. La introducción del cólera, cuya culpabilidad reconocieron solo seis años después, y los escándalos de violaciones, uso excesivo de la fuerza, hijos abandonados y aumento de los índices de violencia, muestran la verdadera labor de la ONU en Haití. “La Minustah agravó la crisis sistemática, la crisis estructural de la sociedad haitiana”, y se fueron sin reconocer que deben invertir para ayudar al país a reconstruir lo que destruyeron, subrayó Chalmers, uno de los coordinadores del coloquio internacional “Ocupación, soberanía y solidaridad: Hacia un tribunal popular sobre los crímenes de la Minustah en Haití”, que culmina hoy en la capital. El dirigente de Alba Movimientos afirma que es “totalmente vergonzosa” la proclamación del éxito de la misión de la ONU en la nación caribeña, cuando durante su presencia se incrementó el nivel de violencia ciudadana. “Hemos calculado que los muertos por bala en la región metropolitana, pasaron de un promedio anual de 92 personas a 964 en 2012 y 2013, con la Minustah”, denuncia Chalmers, quien añade que la llamada “industria del secuestro”, prácticamente no existía en Haití. “Apareció con la Minustah y prosperó con la Minustah y se mantiene como un elemento muy importante de desestabilización social y económica en Haití”, lamentó. Chalmers también insiste en que el cólera impactó de manera negativa a la economía y deterioró aún más su imagen a escala internacional, porque “en 2012 Haití era el país con más casos de cólera en el mundo”. La ONU tiene que reparar el daño causado. Los movimientos haitianos exigen la edificación de infraestructuras que permitan reforzar el sistema de salud pública y su capacidad de respuesta a este tipo de epidemias. La universalización del acceso al agua potable es un elemento básico para impedir que reaparezca el cólera y es una inversión menor al monto que la ONU gastaba para mantener sus tropas en Haití durante un año, asegura Chalmers. “La ONU gastó 9.700 millones de dólares en Haití, y los resultados son visibles cuando uno camina en la calle, no solamente no dio resultado, sino que la situación está empeorando”, deplora. El coloquio internacional aborda un primer balance sobre la presencia del organismo internacional en Haití, y cuenta con un centenar de organizaciones, movimientos sociales, plataformas haitianas y 25 invitados internacionales.

Las 5 lecciones de vida para aprender de Nelson Mandela


La lucha pacífica contra el racismo y las injusticias de Sudáfrica son uno de los ejemplos de Nelson Mandela. Su ternura, su temple, su coraje, son parte de su inolvidable legado. La vida de Nelson Mandela nos dejó profundos aprendizajes no solo en palabra sino también en acción. En este día, levantamos la memoria de su rostro y recordamos algunos de los ejemplos de lucha que nos dejó uno de los más grandes hombres de la historia. - La forma más pura de la democracia Como líder, Mandela tenía una naturaleza incluyente. Su niñez en la zona rural de Cabo del Este, observando cómo los líderes tribales atendían los problemas de la comunidad, le inculcaron un sentido de acuerdos para abordar la política. En prisión y durante su presidencia, Mandela se aseguró de que negros y blancos, xhosa y zulus, ingleses y africanos, comunistas y capitalistas, tuvieran acceso y representación equitativa. Para Mandela, la inclusión de un amplio grupo de personas en la toma de decisiones era la forma más pura de democracia. - Escuchar y esperar Mandela se hizo conocido por escuchar todas las partes de la argumentación, tomando consejos y luego ofreciendo su análisis. El expresidente esperaba hasta el final y entraba recién al debate en una etapa avanzada, así no sólo ganaba ventaja psicológica sino también la capacidad de cerrar la discusión. La decisión final era de él, pero no antes de tomar en cuenta los consejos. - Mandela y los medios Para ser un hombre que estuvo encerrado y alejado del mundo durante 28 años, Mandela tuvo un estimulante conocimiento de los medios. Mandela difería con miembros de su propio partido por su actitud ante la prensa. Zapiro, caricaturista político sudafricano, recordaba que Mandela le dijo que disfrutaba mucho sus caricaturas, aún cuando el propio Mandela fue criticado y caricaturizado. El líder sabía cómo comportarse ante las cámaras y manipular el mundo de las celebridades; era tan natural y espontáneo tanto con estrellas de rock como con presidentes de otros países. Esencialmente, aprovechó a los medios para transmitir una imagen de apertura con todo el mundo, lo que lo ayudó a ganarse a aquellos que lo veían con suspicacia y poder desperdigar su mensaje de humanidad en todo el planeta. - Llega un momento en que un líder debe guiar A fines de los 80, cuando las ciudades sudafricanas estaban quemándose y la presión del aparato de seguridad recrudecía, Mandela comenzó a conversar y negociar en secreto con el Estado apartheid. El expresidente abandonó su estilo de consenso, porque sabía que sus colegas del Congreso Nacional Africano no estarían de acuerdo o vetarían cualquier contacto con "el enemigo". Por lo tanto, lo hizo por su cuenta. Arriesgándose, siguió su instinto de que era un buen momento para negociar. - El fin del ciclo Uno de los legados más importantes de Mandela fue su decisión de dejar la presidencia después de cumplir un primer período. Muy pocos líderes africanos han renunciado al poder tan fácil y rápidamente. Predicó con el ejemplo y demostró que él no era más grande que la propia investidura presidencial. Fue una lección sólo para los grandes: renuncia cuando estés en la cima. Hazte a un lado cuando el juego termine. Haz lo que tengas qué hacer, di adiós y sigue adelante. Mandela no fue visto en público durante su último año de vida. Estaba débil, anciano y a veces olvidadizo. Con esa decisión, aún siguió dando de qué aprender.