domingo, 27 de agosto de 2017

La pareja de Alfredo Leuco fue nombrada en el Senado por Gabriela Michetti. Será compañera de la esposa de Luis Majul. ¿Periodismo independiente?


Cecilia Ruth Brook, pareja del periodista Alfredo Leuco, fue nombrada en el Senado por la vicepresidente Grabriela Michetti pero trabaja en su Fundación Suma, que no declaró durante años sus ingresos ni su personal, y fue la organizadora de la fiesta de la que se perdieron los doscientos mil pesos. La vicepresidente fue al programa del periodista a hacer su descargo, y nadie aclaró este conflicto de intereses pero Leuco escribió que Michetti es “un ángel que llega a hacer justicia”. Detrás de las fervorosas arengas que Luis Majul y Alfredo Leuco dedican en sus espacios de medios a ensalzar al actual gobierno y denostar incansablemente al anterior hay un trasfondo que no todo el mundo conoce. Más allá de otros intereses acerca de los cuales muchos especulan, hay en concreto un tema de carácter personal que vincula a estas aguerridas espadas mediáticas del oficialismo con la administración a la que defienden: tanto la esposa de Majul, María Elizabeth Conte Grand, como la novia de Leuco, Cecilia Brook, revistan como personal contratado por Gabriela Michetti en el Senado. El segundo de estos casos cobró notoriedad a partir del escándalo desatado al conocerse el robo que sufrió vice en noviembre pasado. Al no poder justificar el dinero que tenía en su casa (razón por la cual está imputada y es investigada por la Justicia), Michetti alegó que eran donaciones para SUMA, la fundación que preside. Como derivación adicional, se comprobó que Brook cumple tareas en SUMA aunque su sueldo se lo paga el Senado, lo cual hace aún más cuestionable su situación. Cecilia Brook Gabriela Michetti eligió el programa de Alfredo y Diego Leuco para hacer su descargo sobre el dinero que se encontraba en su casa sin declarar y por el que acaba de ser imputada. “Era para pagar los gastos de organización de la cena en la Rural, el decorado, la organización”, repitió ante el atento periodista. Alfredo Leuco sabía perfectamente de qué le hablaba: su pareja, Cecilia Ruth Brook, fue la encargada de organizar esa fiesta y la que, por lo tanto, era la beneficiaria de esos doscientos mil pesos destinados a gastos. Los Leuco nunca mencionaron esa relación familiar mientras fingían llevar adelante una entrevista “independiente”. Brook recibía en la puerta de la Rural a las personalidades que llegaban a la fiesta en diciembre pasado a la gala de la Fundación Suma, y muchos de los participantes sostienen que se movía casi como la anfitriona. No es una novedad: su relación con Gabriela Michetti es anterior a la presentación oficial como pareja del periodista hace ya varios meses, y suele ser la persona a cargo de planificar y organizar todos los eventos de Michetti, tanto en su actividad política como en su cuestionada Fundación Suma. Cuando Michetti perdió la interna frente a Horacio Rodríguez Larreta por la candidatura a la jefatura de gobierno de la Ciudad, le dedicó un párrafo especial en sus agradecimientos a “Cecilia Brook y su maravilloso equipo de logística” y marchó junto con ella y un grupo de treinta personas a un retiro espiritual en Mar del Plata donde debían decidir cómo seguirían sus movimientos políticos. Leuco les escribió a las dos mujeres alguna de sus populares cartas en el último tiempo. Cuando la vicejefa echó a cientos de empleados públicos al llegar a su cargo en el Senado de la Nación, Leuco le dedicó un texto en el que la comparaba con su antecesor Amado Boudou y sostenía que “ella buscar reparar tanta injusticia. Son como el día y la noche. Él es un demonio y ella es un ángel que intenta convertir el infierno en un paraíso. Ojalá pueda”. Para los mismos días, le dedicó un párrafo similar a su nueva novia, la mano derecha de Michetti: “Hoy Cecilia, es la colorada que me puede. Un arroyito salvaje que me enseñó a disfrutar de muchas cosas que yo ignoraba. Todos los días nos levantamos con la alegría de estar juntos y de construir la mejor pareja que podamos. Nos avanzamos bailando con Los Amados y riendo como chicos de nuestras picardías. Ella me dijo goloso porque yo le pedí un beso demasiado pronto.” Nadie sabía entonces que “el ángel” era la jefa y empleadora del “arroyito”. Lo que Leuco no aclaró entonces, ni tampoco la semana pasada cuando habilitó su programa de televisión para que la vicepresidenta se despachará con su incomprobable explicación, es que su relación con Michetti está lejos de ser la de un periodista “independiente”. Brook “mi novia quince años menor” como le gusta presentarla al periodista, con quien viajaron a Europa en enero y conviven desde entonces, tiene un cargo de planta en el Senado de la nación, nombrada por Gabriela Michetti, y formó parte de sus equipos de campaña, así como los de Hernán Lombardi y de Guillermo Montenegro en Vicente López. La causa en la que está denunciada Gabriela Michetti por el origen de los 50 mil dólares y 245 mil pesos que le robaron avanza, y la denuncia será ampliada por el abogado Leonardo Martínez Herrera para incorporar las novedades surgidas a partir de la investigación periodística que expone a los sponsors de la Fundación Suma, todos ellos contratistas del Gobierno Porteño o del Estado Nacional. En la declaración ante el juez, las explicaciones de Michetti y su pareja, Juan Tonelli, son contradictorias. Tonelli dice que él llevó el dinero a la casa de Michetti y que este no era de donaciones sino para donaciones. Michetti en la causa dijo que era de donaciones pero en el programa de Leuco dijo que era para pagar los gastos de la fiesta que organizó Brook, tal vez para involucrar más al periodista. Diego Leuco le preguntó entonces sobre las contrataciones de Tonelli con el gobierno de la Ciudad. La vicepresidenta aclaró que esos contratos formaban parte de la “actividad privada” de Tonelli, aunque no precisó que todos fueron otorgados cuando ya era su pareja. Tuvo en cambio un extraño párrafo para aclarar que uno de los acuerdos de la pareja era “no hacer nada ilegal”. La investigación sobre la Fundación, que no tiene balances ni empleados declarados y que recién presentó papeles en la Justicia luego de la denuncia, hizo que suspendieran el lanzamiento que tenían previsto para esta semana en Entre Ríos. Por motivos de agenda de la vicepresidenta, aclararon, sin mencionar la denuncia judicial. María “la China” Conte Grand: amiga íntima de Gabriela Michetti y esposa del periodista Luis Majul En cuanto a la cónyuge de Majul, hace unos meses también fue muy comentado el ascenso a la categoría A-1, ordenado por Michetti, en medio de los despidos que dejaron en la calle a cientos de trabajadores de la cámara alta. En ese momento también recibió fuertes críticas por el ascenso de su propia prima, María Alejandra Illia, que además fue con carácter retroactivo Lo concreto es que María Elizabeth Conte Grand llegó a principios de año al escalafón A-1 de la mano de su jefa, máxima autoridad del Senado. Conte Grand aparece en el listado de agentes con el legajo 23.816, afectada a la Presidencia del cuerpo.

Editorial de Aliverti del 26 de agosto { Legalidad, legitimidad, perversión y Santiago Maldonado }


EL DESAPARECIDO QUE LE FALTABA A LA DICTADURA MACRISTA (Parte 2)


El desgobierno Cambiemos – Pro es un siniestro apéndice financiado por sectores ultra conservadores, asociados al delito o provenientes de la reacción, en asocio a multinacionales o gobiernos extranjeros opuestos al desarrollo económico autónomo de la Argentina, contrario a sus intereses. Está compuesto por empresarios, banqueros, terratenientes e industriales; una parte de la Iglesia Católica, de las fuerzas de seguridad, de los medios masivos de comunicación, de la farándula ligada al poder, el cual cuenta a favor con la ignorancia o el beneplácito de las clases medias y bajas. Dejando de lado las argucias, mentiras o promesas demagógicas de campaña, seduciendo al egoísmo de sus partidarios, cumple el histórico rol de continuar las políticas de la Revolución Libertadora de 1955, la Revolución Argentina de 1966, de la dictadura militar de 1976 y en “democracia”, del triunvirato Menem – Cavallo – De la Rúa, con los resultados conocidos. Del mismo modo a sus antecesores, el fraude macrista en complicidad con el massismo traidor, pretenden retraer el país a los terribles tiempos de la desocupación crónica, de la flexibilización laboral, de la exclusión, donde la clase dirigente vivía de espaldas a la situación nacional que desembocó en la crisis de 2001. Además de ajustar por ley, necesita recortar derechos inalienables, volver a favorecer la concentración de capitales antes direccionados a la incorporación de vastos sectores poblacionales, a nombre de una “pesada herencia” inexistente y el falso legado de una crisis, apenas devenida tras la llegada de Mauricio Macri al poder, a consecuencia del asalto a un tesoro nacional robustecido por políticas económicas sobresalientes. Prueba de ello es el endeudamiento deliberado de la actual administración, cuyas demandas crediticias no habrían sido tenidas en cuenta por los organismos internacionales de existir tal grado de deterioro. Menos, para conceder un crédito que demorará cien años en ser saldados. Represión como salida Como los sucesivos llamados al “sinceramiento” no tuvieron el efecto esperado, ni los argentinos quisieron “ser felices aceptando de buena gana la incertidumbre” o resignar “ciertas cosas” como carne, trabajo, calefacción, ventiladores encendidos, vehículos o telefonía celular que “no podían tener”, cuando sólo dos años atrás vivían mejor con eso y mucho más, el gobierno decidió apelar a soluciones de mayor conformidad con su naturaleza. En un escenario donde el alza del costo de vida va de la mano con el de la polarización pregonada desde el oficialismo, donde las organizaciones sociales emergen haciendo concientizando acerca de la política y los derechos, cumplir con la “misión encomendada” de volver a fojas cero los avances alcanzados implican perseguir, señalar, encarcelar, estigmatizar, reprimir y desde luego, desaparecer o ultimar personas. Nada mejor para lograrlo que tener personas a cargo del Ministerio de Seguridad como Patricia Bullrich, vieja conocida en tareas de infiltración de los Servicios de Inteligencia en organizaciones como “Montoneros” y represión de trabajadores, sin contar la de Pablo Noceti, hombre relacionado con reconocidos elementos de la dictadura, abogado defensor de torturadores, quien oso cuestionar hasta los juicios contra asesinos de lesa humanidad, defendiendo la prescripción de sus delitos. La desaparición de Santiago Maldonado no es casualidad. Es parte del accionar de un gobierno impuesto desde medios de comunicación capaces de fabular la existencia de falsos testigos, afirmando haber visto al joven en distintos lugares, como herramienta de un desgobierno que comienza paulatinamente a amenazar testigos de su captura por parte de Gendarmería. Cambiemos – Pro es la máxima expresión del retroceso, con su secuela de hambre, miseria, represión, tortura, manipulación y ahora, responsable de prácticas oscuras que se pensaban erradicadas como la desaparición de personas. Por esa razón, más allá del sentido individualista sobre si conviene a cada uno la continuidad del ruinoso régimen macrista, de pagar ganancias o no, de pasar de “alimentar vagos a empresarios y políticos corruptos”, más bien convendría preguntarse: “¿Sabe lo que está haciendo su gobierno en este momento?” Mañana, el desaparecido podría ser un familiar suyo; el mismísimo lector de esta crónica lastimosa y preocupante. Escribe: CARLOS ALBERTO RICCHETTI (DNI: 20573717)

ARGENTINOS, UNIDOS Y HERMANADOS EN DEFENSA DE SUS INTERESES (Parte 2)


La convocatoria a elecciones de 1983, no varió la trágica tendencia de los individualismos egoístas ni la indiferencia a pesar de los cruentos sucesos de dominio público. El esfuerzo alfonsinista de democratizar el país más en la retórica que la práctica, con una inocente apariencia detrás de un modelo económico dependiente, fue desconocido en su época. La retórica del radicalismo, en ese momento reacio al manejo de los medios de comunicación, se encontró indefensa frente a la claudicación inflacionaria, al boicot de los grupos económicos “soltándole la mano”. No le alcanzó a la gente la deliberada sensación de poder hacer lo que quisiera, hablando mal del gobierno, de atizar sus falencias reales o falsas con críticas por supuesto anónimas, sin hacer absolutamente nada. Como la canción popularizada en la voz de Marilina Ross, jugaban “al Don Pirulero, donde cada cual atiende su juego y el que no, una prenda tendrá”. En ese sentido, la pena de ir “a Berlín” no tardaría en llegar. Además de lo conseguido, hacía falta la promesa de un futuro mejor. El “menemato” la hizo. Junto a él, la mafia enquistada en el poder sin la necesidad del “actor militar”, actuando como interlocutor entre el interés de los grandes monopolios y la sociedad. A nombre de la ineficiencia del estado, se cometieron toda clase de atropellos que transcurridos veintiocho años de haber asumido, hasta el día de hoy sus consecuencias permanecen reeditadas por el macrismo nefasto. La desocupación, la flexibilización de las condiciones laborales, la bancarización nacional, el neoliberalismo más radicalizado, se transformaron en la constante de cada día. Frente al inevitable hundimiento, los partidos políticos de oposición no constituían alternativas reales de cambio. Las organizaciones sociales de la actualidad no existían para llamar a la concientización, ni las redes haciéndose eco de estas. La falta de compromiso social alcanzó grados inimaginables. El auge del culto a la estupidez, el avasallamiento de los principios o valores, la desorganización, el desinterés general por la política, sumado al acaparamiento del peronismo por sectores históricamente antagónicos, pareció incubar una sociedad agresiva, insolidaria, potenciada a través del descreimiento en las instituciones, del refugio en la banalidad. En una época donde la economía equiparaba al dólar con el peso argentino, las importaciones baratas atiborraban los anaqueles, sustituyendo la industria nacional, bastaba poder llenar el carrito del supermercado con veinte pesos, hacer quizás las compras del mes con cincuenta más para permanecer indiferente, inamovible, y hasta justificar la violenta represión a los legítimos reclamos. “Ser menemista”, dependía de que a alguien vaya bien o no. Cualquier similitud con administración Macri, no es ninguna coincidencia. Dicho escenario determinó la reelección de Carlos Saúl Menem en las elecciones de 1995. Los desposeídos no tenían donde encontrar representación. En cambio, los que “tiraban” miraban a otro lado. Zafaban. ¿Por qué iban a reparar en los demás, si les iba “bárbaro”? Poco tiempo después, el veredicto de la realidad sería terrible e inapelable para la mayoría. Escribe: CARLOS ALBERTO RICCHETTI (DNI: 20573717)