miércoles, 30 de agosto de 2023

Editorial de Aliverti del 26 de agosto { Medidas de Massa }

Bullrich y su fragilidad de argumento

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Julia Strada sobre los candidatos opositores

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Santoro contra Larreta

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Dolarización de Milei

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Grabois con Fantino

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De Noam Chomsky

De un Premio Nobel

Santillán contradictoria

martes, 22 de agosto de 2023

Editorial de Aliverti del 19 de agosto { Resultado de las PASO }

Marx, Gramsci, hegemonía cultural y mass media

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Leopoldo Moreau sobre Milei

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Sobre Muhammad Alí

Lo sabías?? Muhammad Alí sí lo sabía y actuó en consecuencia. El engaño de la clase dominante. Mohamed Ali, el difunto y leyenda del boxeo mundial dio este discurso magistral frente a toda los Estados Unidos de América. '′No voy a esquivar. No estoy quemando ninguna bandera. No voy a correr a Canadá. Me quedo aquí mismo. ¿Quieres enviarme a la cárcel? Bien, adelante. He estado en la cárcel durante 400 años. Podría estar allí por 4 o 5 más, pero no voy a ir a 10,000 millas para ayudar a asesinar y matar a otros pobres. Si quiero morir, moriré aquí mismo, ahora mismo, peleando contigo, si quiero morir. Tú eres mi enemigo, no ningún chino, ni Vietcong, ni japonés. Eres mi opositor cuando quiero libertad. Eres mi opositor cuando quiero justicia. Eres mi oponente cuando quiero igualdad. ¿Quieres que vaya a algún lado y luche por ti? Ni siquiera me defenderás aquí mismo en América, ni a mis derechos ni a mis creencias religiosas. Ni siquiera me defenderás aquí en casa. ′′ Muhammad Ali.]Lo sabías?? Muhammad Alí sí lo sabía y actuó en consecuencia. El engaño de la clase dominante. Mohamed Ali, el difunto y leyenda del boxeo mundial dio este discurso magistral frente a toda los Estados Unidos de América. '′No voy a esquivar. No estoy quemando ninguna bandera. No voy a correr a Canadá. Me quedo aquí mismo. ¿Quieres enviarme a la cárcel? Bien, adelante. He estado en la cárcel durante 400 años. Podría estar allí por 4 o 5 más, pero no voy a ir a 10,000 millas para ayudar a asesinar y matar a otros pobres. Si quiero morir, moriré aquí mismo, ahora mismo, peleando contigo, si quiero morir. Tú eres mi enemigo, no ningún chino, ni Vietcong, ni japonés. Eres mi opositor cuando quiero libertad. Eres mi opositor cuando quiero justicia. Eres mi oponente cuando quiero igualdad. ¿Quieres que vaya a algún lado y luche por ti? Ni siquiera me defenderás aquí mismo en América, ni a mis derechos ni a mis creencias religiosas. Ni siquiera me defenderás aquí en casa. ′′ Muhammad Ali.

Las bestialidades de Milei

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Leandro Santoro contundente

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Santoro en TN

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Análisis desde la Izquierda

El triunfo electoral de Milei en las PASO seguido de la devaluación de Massa que licua de un plumazo los ingresos de las grandes mayorías contradice la lógica política del “mal menor”. Pero, como decía Gramsci, el concepto de mal menor es uno de los más relativos. Todo mal mayor se hace menor en relación con otro que es aún mayor, y así hasta el infinito. En realidad se trata de una especie de rendición en cuotas. La historia argentina reciente –y no solo ella– lo sigue mostrando. De ahí la importancia de la pregunta: qué significa “enfrentar a la derecha”. Grietas y consensos La elección de la semana pasada reafirmó el agotamiento de la grieta entre macrismo y kirchnerismo que dividió la política en los últimos años. El peronismo perdió 6,5 millones de votos respecto a las PASO 2019 y Juntos por el Cambio cayó casi 1,5 millones, sumando las candidaturas de Bullrich y Larreta. En lugar de aquella se expresaron con fuerza otras dos. Los autores del estudio “Encrucijadas de la política en la post pandemia” describen como “la nueva grieta” a aquella que marca la distancia creciente entre la dirigencia política, sus discursos y los sectores populares. Una grieta entre “representantes” y “representados” que en las PASO se expresó en la alta abstención, con 1,4 millones de electores menos que 2019, y en la emergencia de un outsider político como Milei, postulante a representar directamente los intereses económicos del gran capital. Este fenómeno de separación de sectores de la sociedad de sus partidos tradicionales es característico de los períodos que Gramsci denominaba de “crisis orgánica” [1]. Una crisis del Estado en su conjunto –social, económica y política– como la que atraviesa Argentina en la actualidad. Su trasfondo es el fracaso de la “gran empresa” que implicó la recomposición del Estado luego del 2001 en clave progresista manteniendo las bases fundamentales de la estructura neoliberal iniciada por la dictadura y consolidada bajo el menemismo. Es previsible que esta grieta haya venido para quedarse, más allá del fenómeno específico de Milei. La otra grieta que marcó la elección fue una grieta social. Bajo los gobiernos kirchneristas y macrista se profundizó la fragmentación de la clase trabajadora que emergió en los años 90. Como analiza el Observatorio de les Trabajadores de LID, más del 42% de los asalariados están hoy día en la informalidad, sea como “no registrados” o falsos “cuentapropistas”. Es un fenómeno profundo del capitalismo contemporáneo. Durante los primeros gobiernos kirchneristas se perpetuó, aunque tamizado por la bonanza económica, pero con el desarrollo de la crisis y la inflación se extremaron sus consecuencias. El discurso de “no perder derechos” no tiene eco en la gran mayoría de este segmento de trabajadores que viven sin aportes jubilatorios, indemnización, aguinaldo, vacaciones, ART, con una salud y educación condenada a la degradación infinita. Se suele asociar al votante de Milei con estos sectores y, efectivamente, este es un componente de su voto, el cual explicaría el crecimiento de sus porcentajes en zonas menos acomodadas de los grandes centros urbanos que muestran los mapas electorales. Sin embargo, el nivel masivo de votación que tuvo y su extensión territorial en todo el país sugiere también un voto transversal. Un conjunto heterogéneo que incluye, otros sectores populares, franjas significativas de las clases medias, cuentapropistas propiamente dichos, etc. Territorialmente, adquirió especial peso en las provincias del norte, sur y centro del país, incluyendo buena parte del cinturón amarillo cambiemita de las elecciones de 2019. Esta grieta social se impuso por sobre la existente entre capitalistas y trabajadores, amplificada en los últimos años donde los primeros aumentaron su participación en la torta de riqueza producida del 40,2 % en 2016 al 45,3 % en 2022 y los segundos cayeron del 51,8 % al 43,8 %. Esta grieta de clase logró ser disimulada detrás de grandes consensos transversales a los programas de los principales candidatos como el pago de la deuda con el FMI y la expansión del extractivismo. Esto contribuyó a que Milei pudiese resaltar su “diferencia específica” presentándose como supuesto paladín contra la casta política sin tener que preocuparse por ser un fiel representante de la casta capitalista. Frente a esto una minoría mucho más considerable de lo que sugiere un análisis superficial fue a las urnas a decirle “no” a aquellos consensos. Por un lado, en una compleja elección ejecutiva inclinada claramente hacia derecha, el Frente de Izquierda –en cuya interna se impuso la fórmula Bregman-Del Caño– logró mantener su espacio de anteriores elecciones presidenciales con 630.000 votos (2,65 %) y ubicar una fuerza obrera y socialista entre las 5 fórmulas que quedaron en pie hacia las generales; con elecciones de 6,86% en Jujuy, 4,71 % en Neuquén, 4,63% en CABA y 3,3 % en Bs. As., donde pasaron solo 4 fórmulas. Pero el análisis estaría incompleto sin tomar en cuenta que la elección incluyó otras fuerzas políticas que disputaron el espacio de quienes se oponen a las políticas de ajuste y al pacto con el FMI. En gran medida así fue concebida la lista de Juan Grabois dentro de Unión por la Patria, que obtuvo 1.390.000 votos. Por primera vez se habilitaron las PASO en el peronismo y fue para evitar la pérdida de votos por izquierda ante la posibilidad de un avance del FITU. A un nivel mucho menor, Libres del Sur obtuvo otros 154.000. A lo que hay que sumar las votaciones de otros sectores de izquierda como el Nuevo Mas con 85.000 votos y Política Obrera con 62.000. De conjunto, se trata de alrededor de 2.300.000 votos que se expresaron, de un modo u otro, en oposición a aquellos consensos de las clases dominantes. Su fragmentación –efecto de la habilitación de Grabois en Unión por la Patria– diluyó a este sector en el mapa de las PASO, impidiendo que se exprese como algún tipo de polarización en los extremos, aunque fuera muy asimétrica. Las urnas y las calles Las elecciones, como diría Engels, son un “recuento globular de fuerzas”, las relaciones de fuerza son algo mucho más amplio y complejo. Esto vale para la evaluación, tanto de la elección globalmente de derecha, como de la emergencia de un Milei. El espacio electoral que ocupó ya estaba ahí. Era producto tanto de la grieta política representantes/representados como de la grieta social al interior de la clase trabajadora en el contexto de la crisis económica. La pregunta es por qué fue él quien lo ocupó. Muchos elementos se han señalado en los análisis de la última semana que contribuyen a una respuesta: la construcción mediática del personaje es uno de ellos, la circulación de ciertos sentidos comunes (individualistas y meritocráticos), una reacción a discursos con demasiados significantes vacíos (de parte del kirchnerismo), la resignificación de uno de los motivos de la hegemonía menemista [2] con la idea de “dolarización”. A su vez, difícilmente hubiera podido emerger como lo hizo por fuera de un escenario marcado por el consenso del FMI. Pero me quiero detener en un elemento que remite más globalmente a la relación de fuerzas y que Fernando Rosso, en un reciente artículo, describe cómo la transformación de la clase trabajadora en una “mayoría silenciosa”. Hace mucho que la democracia liberal propiamente dicha es una entelequia. A partir de la emergencia de la política de masas, una soberanía popular no atenuada siempre fue potencialmente peligrosa para la burguesía. Qué pasaría si en vez de diluir los ingresos del pueblo trabajador con la devaluación y hundirlo más en la miseria, una mayoría optase por el desconocimiento soberano de la deuda externa y por atacar a la minoría de banqueros y de grandes cerealeras que controlan el comercio exterior. De ahí que figuras emblemáticas del liberalismo como Friedrich Hayek esgrimiesen la necesidad de una “democracia limitada” y, junto con Milton Friedman –que da el nombre a uno de los perros de Milei–, apoyasen “dictaduras liberales” como la de Pinochet en Chile. Otra respuesta fue la “ampliación” del Estado –que tematiza Gramsci, y Trotsky también a su modo– donde la burguesía ya no espera pasivamente el consenso de las mayorías sino que desarrolla toda una serie de mecanismos para “organizarlo”. La estatización de las organizaciones de masas y la expansión de burocracias en su interior es uno de los elementos fundamentales, con su doble función de “integración” al Estado y de fragmentación de la clase trabajadora. En Argentina, lo vemos tradicionalmente en la organización de los sindicatos y, luego de la rebelión popular de 2001, también en los movimientos trabajadores informales y desocupados en torno al Ministerio de Desarrollo Social. En 2017, frente al empeoramiento creciente de las condiciones de vida de las masas, este mismo esquema redundó, como analiza en su momento Juan Carlos Torre, en la división de la propia base electoral del peronismo entre Massa y Cristina Kirchner. En las jornadas de diciembre de ese mismo año contra el gobierno de Macri –que al día de hoy siguen llenando los spots electorales de Patricia Bullrich–, miles se movilizaron en las columnas de diferentes sindicatos, muchos otros lo hicieron a pesar de ellos, hubo una importante presencia de la izquierda y de los movimientos de “trabajadores informales” y desocupados. Era una peligrosa foto de unidad que amenazaba al gobierno macrista en un país que tiene la tradición del 2001. El peronismo apuntó a garantizar la gobernabilidad y sacarla de las calles detrás del “hay 2019” que decantó en la candidatura de Alberto Fernández, aglutinando al massismo y kirchnerismo.

Documental del Río Tigre

Explicación de la dolarización

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Entrevista a Mayra Arena por Borroni

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miércoles, 16 de agosto de 2023

Reynaldo Sietecase sobre las PASO

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Jorge Alemán sobre las Elecciones

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Myriam Bregman sobre las Elecciones

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Roberto Cavallero sobre las PASO

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Bercovich sobre las PASO

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Comentario de Elecciones en programa de Navarro

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Victor Hugo y las PASO

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De Renzis sobre las PASO

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Editorial de Aliverti del 12 de agosto { Día anterior a Elecciones PASO }

Tenembaum critica a Macri

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jueves, 3 de agosto de 2023

Editorial de Aliverti del 29 de julio { Acuerdo con el Fondo }

Palabra de Evita

La brutalidad lo resuelve

Sentencia de Cristina

Definición de la derecha

Leandro Santoro da cátedra en TN

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Victoria Toloza Paz a Frigerio

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Grabois con Pagni

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