sábado, 27 de diciembre de 2025

Para León Trotsky

Para León Trotsky, el paso de las clases medias hacia el fascismo no es un destino biológico o inevitable, sino un resultado estrictamente político condicionado por la parálisis de las alternativas existentes. Según las citas textuales de 'A dónde va Francia', (que les dejamos en los comentarios) la pequeña burguesía se encuentra atrapada entre el yugo del gran capital y el potencial revolucionario del proletariado; al ser una clase intermedia y sin peso determinante que "tiembla de fiebre" debido a la ruina económica, su lealtad no está depositada en la abstracción de la democracia liberal, sino en cualquier tipo de fuerza que le prometa una salida material a su miseria. Trotsky sostiene que la "monstruosa aberración" de los socialdemócratas y de los Frentes Populares radica en creer que la "clase media" defenderá la democracia por principios éticos, es decir que se aferra a ella, cuando en realidad, si la democracia se muestra impotente para salvarlos de la bancarrota, el pequeño burgués dirá "¡al diablo con la democracia!" y buscará una solución "audaz". La tesis central es que el fascismo se convierte en un "verdadero movimiento de masas" precisamente cuando los partidos de izquierda no demuestran la resolución necesaria para romper con el sistema capitalista a través de una "decisión heroica" que incluya cambios estructurales como la nacionalización de la banca y la industria. Si el partido del proletariado no logra presentarse ante los pequeños burgueses como un nuevo lider capaz de reorganizar la economía y ofrecer seguridad, estos se verán empujados por la desesperación hacia la derecha radical, la cual utiliza la demagogia para canalizar ese descontento. Por lo tanto, el giro hacia el fascismo es la consecuencia directa de la incapacidad de las organizaciones obreras para ofrecer una salida revolucionaria concreta; la "clase media" no busca una forma política, sino el contenido de su salvación, y si no encuentra esa audacia en la izquierda, la buscará inevitablemente en el fascismo por supuesto estimulado por el gran capital.

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