martes, 3 de enero de 2017

Milagro está secuestrada Por FERNANDO QUIROGA


Desde el día 16 de enero de 2016 la dirigente social indígena, Milagro Sala se encuentra privada ilegalmente de su libertad, luego de una extensa persecución política por parte del Gobernador de la Provincia de Jujuy, Gerardo Morales, que lleva varios años estigmatizándola y amenazándola, antes como Senador Nacional, ahora, como cabeza del poder Ejecutivo Provincial. La incansable persecución de Morales contra Milagro Sala se explica exclusivamente desde el odio. No tolera el Gobernador, blanco, de clase alta, parte de las familias ricas de la provincia, de la gente bien, que los sectores humildes, campesinos e indígenas, históricamente sometidos por la clase dominante intenten levantar la cabeza para exigir el respeto de sus derechos más fundamentales. Si los humildes reclaman un poquito de lo que les corresponde, se rompe para los Morales el contrato social, se altera el status quo, se quiebra el orden natural de las cosas. Porque así es como viene dado desde tiempos coloniales, una elite dominante, descendiente de europeos, apropiadores de recursos, de tierras, de historias y de vidas. Así como en la campaña del “desierto”, y como en las matanzas de Napalpi y el Zapallar, y en tantos otros despojos históricos y actuales que sufren nuestras comunidades indígenas en todo el territorio. El Pueblo humilde, campesino, indígena, solo puede aspirar a ser mano de obra semi esclava de su patrón, resignarse al maltrato, a la discriminación, al atropello, a la explotación, a la exclusión total y al despojo. Por eso los altera tanto cuando alguien levanta la cabeza y se erige con dignidad, se planta y se rebela contra la opresión. Ahí están los ejemplos latentes de Túpac Katari y Bartolina Sisa, quienes prefirieron morir de pie y no vivir de rodillas. Su muerte violenta y ejemplificadora derramó su sangre que luego se sembró en tierras altiplánicas, y antes de que se dieran cuenta, Túpac Katari volvió y se convirtió en millones, tal como lo había anunciado frente a su sentencia de muerte. Y ahí emergieron desde lo más profundo de las luchas populares líderes y lideresas indígenas en cada rincón del continente, prestos a tomar la posta y continuar la lucha contra todas las formas de opresión y violencia que ejerce el capitalismo. Los Felipe Quispe, los Evo Morales, las Berta Cáceres, los Javier Chocobar, y los innumerables dirigentes sociales e indígenas que cotidianamente llevan adelante esas luchas, son la consecuencia de los que estuvieron antes. Pero ellos son solo los referentes individuales de algo que los excede y que los contiene, que los sustenta y que le da sentido a su sacrificio: lo colectivo, porque las luchas populares son ante todo luchas colectivas. Y eso es Milagro Sala, una dirigente social e indígena que emerge desde las luchas populares, desde la tierra, desde lo comunitario; ella es el símbolo de esas gestas colectivas. Por eso la persecución no es solo contra ella, sino contra todo lo que ella representa, la dignidad de un Pueblo que supo ponerse de pie, que levanto la cabeza, que se organizó, que se rebeló frente al patrón de siempre, que ya no se avergüenza de su condición, que perdió el miedo y que no piensa replegarse. Un Pueblo que siente en sus venas la lucha histórica de sus ancestros. De ahí, de esa verdad, que el poder establecido ya conoce, deriva la virulencia de la persecución, el ensañamiento y la necesidad de escarmentar la osadía de haber pretendido dejar de ser esclavos.Evidencia Morales todo su odio de clase y su racismo contra los pobres y los indígenas, también su machismo medieval. Milagro está virtualmente secuestrada en una cárcel de Jujuy, por orden del Gobernador Morales y sus socios empresarios cómplices de la dictadura como los Blaquier. También son parte de esta flagrante violación a los derechos humanos los funcionarios judiciales y los socios políticos del Gobernador: el Diputado Massa y el propio Presidente de la Nación, Mauricio Macri. Milagro sufre una privación ilegítima de la libertad, por orden de Morales, Massa y Macri, y eso viola escandalosamente las cláusulas constitucionales sobre garantías individuales y derechos civiles y todos los tratados internacionales sobre derechos humanos en los que Argentina es parte. Así lo han expresado importantes organizaciones internacionales defensoras de los derechos humanos como Amnistía Internacional, Human Rights Watch y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) a nivel nacional. En el mismo sentido se han expedido el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la ONU, el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de la ONU, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y el propio Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA). Argentina, como en 1978, en plena dictadura cívico-militar, vuelve a ser cuestionada internacionalmente por las violaciones a los derechos humanos. Resta, tan solo, que repitan el slogan de entonces, adaptado a las circunstancias: “los argentinos somos derechos, morales y humanos”. Milagro Sala es una presa política del gobierno de Morales y de Macri…presa por luchar, por indígena, por morocha y por mujer. Liberenlá ya!

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