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domingo, 5 de noviembre de 2017

"NO VUELVEN MÁS"


... te dicen, escupiendo espuma por la boca como locos desquiciados. Y TIENEN RAZÓN. No vuelven más los aumentos jubilatorios del 24% anuales. No vuelven más los medicamentos gratuitos. No vuelven más las paritarias sin techo ni tampoco los sueldos que "te hacían creer" que por fin podías vivir bien. No vuelven más los días felices cuando tu gran preocupación era dónde ir de vacaciones y qué cacerola elegir para salir a incendiar el país porque no se conseguían tampones ni vasitos de Starbucks.Tampoco vuelven más las cuotas subsidiadas para tu cero kilómetro, ni volverán más tus derechos laborales, esos que hace dos semanas sentenciaste a la silla eléctrica con tu voto. Ponete contento. No vuelven más. No vuelven más ni el Ahora 12, ni el Procrear accesible, ni tus nietos científicos lanzando satélites en Argentina, ni las netbooks para tus hijos, ni las jubilaciones para tus tías empleadas que fueron negreadas toda su vida. Tenés toda la razón, masoquista autodestructivo: NO VUELVEN MÁS. Esos días felices en los que de puro lleno le buscabas a todo el pelo en la leche, ya NUNCA VOLVERÁN. Porque los que SÍ VUELVEN son los despidos y los trueques. Las que sí VUELVEN son las maestras que con la Yegua se quejaban del dólar y hoy no llegan ni al dólar... ni a fin de mes: de Cancun pasaron sin escalas a vender Avon, mersadas de acero quirúrgico y pan casero. Los que sí VUELVEN son los tarritos arriba de los autos de boludos como vos. Sí. De esos que se creyeron que se lo habían comprado únicamente con su esfuerzo, y hoy que se esfuerzan el triple no pueden explicar por qué no llegan ni a un kilo de palta. Sé feliz. Dale. Juntate todo el aire que puedas en los pulmones y gritame tu "NO VUELVEN MÁS" como si fuera un gol del Mundial, ese que al final del partido vas a enterarte de que fue un gol en contra. ¿Sabés cómo me cago de risa? Porque sé lo que te invade cuando regresás a tu casa y ves las boletas del gas y de la luz. Porque sé que salís corriendo a calmar tu angustia directo a una heladera vacía. Porque sé que el que quizás NO VUELVE MÁS a la verduleria sos vos, si al darte cuenta de lo que le hiciste a tu familia con tu voto, te terminás pegando un tiro. Lucrecia Arremolina

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