domingo, 6 de agosto de 2017

Estrepitosa derrota del macrismo en Chaco, abre las puertas para recuperar la Argentina -Parte 1-


Por más que la prensa al servicio de los grupos económicos empoderados del país pretendan omitir o minimizar el hecho, la contundente derrota del oficialismo junto a su incondicional aliado massista en la provincia del Chaco, más que sentar el principio del fin del macrismo nefasto, lleva implícito el signo de una necesaria “marcha atrás” para retomar la senda del desarrollo con inclusión social impulsada durante los doce años de kirchnerismo. Quizás antes de explicar las razones del duro golpe asestado a Macri y sus secuaces antinacionales, cabe aclarar a la opinión pública que explicar la verdad, implica apelar a la realidad objetiva. La misma, hija de las matemáticas elementales, expone la ventaja de 13 puntos obtenida por el binomio integrado por el ahora flamante gobernador electo, Domingo Peppo y su similar la intendencia de Resistencia, el ex jefe de gabinete, Jorge Capitanich. Aunque como versa el dicho, “el que se quema con leche, cuando ve la vaca llora”, pese a los resquemores bien fundados, poco importa en este momento si los ganadores, agrupados al interior del Frente para la Victoria, guardarán futura lealtad a los lineamientos ideológicos kirchneristas o a la figura de Cristina Fernández. Los resultados son la señal más vigorosa de que la mayoría del pueblo argentino está harto de la ineptitud, de las mentiras, de la improvisación, deseando poner freno a las políticas que, a nombre del odio, de la polarización alevosa, vienen ensañándose con su poder adquisitivo. Sin embargo, a pesar de sufrir los embates del ajuste en carne propia, es imposible descartar segmentos sociales insensibles, reticentes por falsa convicción a admitir el empeoramiento mayúsculo de la situación social y del deterioro de su propia calidad de vida, se reducen a pequeños porcentajes focalizados dentro de los estratos medios sobrevivientes o bajos. Imbuidos en un insolvente sentido de la dignidad humana diagramado para la aceptación egoísta de las actitudes mezquinas, tal como puede apreciarse también dentro del universo virtual, creen más a las falacias de los medios masivos de comunicación que en el veredicto irrevocable de sus heladeras vacías, al tratar de imitar el desentendimiento omnipotente de las clases altas hacia las justas demandas populares. El alivio resulta de la convicción que el pueblo argentino en su mayoría puede ser parcialmente confundido. Pero tiene memoria del pasado ruinoso, la cultura cívica suficiente para advertir cuando se le está mintiendo o se lo intenta redireccionar al abismo de sus intereses. Para colmo, además de negárselo la administración actual, pretendió inculcarle la sensación de haber vivido en el marco de una calidad de vida que no le correspondía. Comprobadas las argucias, las mentiras, el fracaso, la corrupción, el endeudamiento progresivo; la reducción de los salarios a expensas de conglomerados poderosos, en lugar de las moderadas ganancias para subsidiar y beneficiar a amplios sectores de la sociedad, desea volver a vivir como antes. ¿El principal motivo? Haberlo hecho bien, bajo un gobierno haciéndolo posible. Escribe: CARLOS ALBERTO RICCHETTI (DNI 20.573.717)

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