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lunes, 26 de marzo de 2018

NOSTÁLGICOS DE LA DICTADURA MILITAR, APROVECHARON PARA TIRAR “VERDURA PODRIDA” EN EL DIA DE LA MEMORIA


Para algunos no fue suficiente el desastre perpetrado por la última dictadura militar por donde se la mire. Fue tan inepta, que a la hora de la verdad no resultó ni siquiera capaces de afrontar o asumir una guerra convencional en el campo de las armas. Tampoco la defensa de la Soberanía Nacional, entregada al mejor postor en medio de una hipócrita grandilocuencia nacionalista, jactándose de “defender la Patria” combatiendo la “subversión marxista apátrida”, el “populismo peronista”, para entregar el país “en bandeja de plata” a Estados Unidos, las multinacionales, los pulpos financieros, el gran capital, en asocio a los grupos económicos locales. Sin embargo, no sólo hay quienes se resisten a aceptar esa parte tan trágica de la historia, sino que además la justifican o aprovechan jornadas como la del 24 de marzo, Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia, a fin de cometer toda suerte de exabruptos aún en las redes sociales, para desacreditar a quienes salieron a jugarse por el país de sus sueños y acabaron dando la vida junto a otros 30.000 argentinos. Tal vez, porque al no poder envidiar a seres humanos compartiendo un fatídico destino, en su fuero íntimo les sigue molesta el recuerdo de quienes en lugar de acatar, justificar, guardar silencio, hayan sido capaces de renunciar a sus comodidades o el disfrute transitorio de un entorno cayéndose a pedazos. Reiteración alevosa Más allá de cualquier hipótesis tratando de analizar cualquier razón mezquina, amparada en la simplicidad egoísta donde encuentra su caldo de cultivo, prende las alarmas la reivindicación de un pasado turbio ya no por cuestiones de apología del terrorismo de estado, sino como motor impulsor de injusticias cometidas en la actualidad con la anuencia del carácter excluyente, insolidario, racista, remiso a dar pero no a quitar, en nombre de un falso concepto de libertad, derechos adquiridos, obligaciones y dignidad. Allí es donde reside la indignación hacia aquellos exigiendo la satisfacción de las necesidades cualitativas, de sus propios fueros inalienables, por parte de los que utilizaron al país para “blanquear” negociados particulares multimillonarios a espaldas de la gente, robándose el dinero bajo la protección de la justicia corrupta, mientras acusan a los beneficiarios de la inclusión a través de políticas sociales de ser “vagos viviendo del Estado”. Cuestión de fondo Si bien al margen de una asombrosa carencia de conciencia nacional sería una gran injusticia sindicar a los opositores a gobiernos populares de apólogos, nostálgicos o partidarios de la nefasta dictadura, cuesta ser testigo tanto de la confusión como de la forma en la cual son “instruidos” para justificar e incluso “proteger” el papel deplorable de las Fuerzas Armadas en cuanto a la tortura o desaparición de personas. La permanente desinformación ejercida desde los medios masivos, el facilismo inculcado a sectores medios y bajos sobre la necesidad de aplicar así sea el exterminio para garantizar el control más que el orden, la superación de los problemas del país, llevó a muchos a considerar “apropiados” los excesos del gobierno de facto y “terrorismo” el accionar de los grupos insurgentes. Una formidable demostración de la vigencia de tales “conceptos”, lleva hoy día a caratular de “adecuada” la represión a las manifestaciones de trabajadores en protesta por la demolición de sus conquistas sindicales, laborales y de derechos adquiridos y de “delincuencial”, “desadaptada” o “sujeta a espurios intereses”, la del libre ejercicio de manifestarse en su defensa. Pero detrás de esta actitud despótica, es posible advertir que el malestar en realidad lo genera la conciencia de los sectores populares, al salir a reclamar cuanto les corresponde. Detalle De allí a que los partidarios de la intolerancia, favorable a la imposición de una sociedad sumisa frente al atropello en todos los frentes, son capaces de equiparar hasta la injustificable cuando la maldad se queda sin argumentos. Estos odiadores seriales, haciendo suya la calumnia de sus propios opresores, de los capitanes del saqueo y el ajuste por ignorancia, desclasamiento o mezquindad, aglomerándose como gallinas a despotricar contra quienes generan trabajo, salud, educación, oportunidades, pero guardan un cómplice silencio cuando roban a sus compatriotas, dándoles además la razón hasta que los dejan sin un peso, momento cuando advierte ser parte del mismo pueblo del cual reniegan y odian. Fue más precisamente en la red social Facebook, donde algunos nostálgicos y quizás otros no tanto, llegaron al extremo de equiparar el atentado contra el fallecido criminal de lesa humanidad, represor y vicealmirante, Armando Lambruschini, que se cobró la vida de su hija entre la de otras personas inocentes en el lugar. Aunque el crimen siempre será crimen de forma independiente a sus autores materiales e ideológicos y de los móviles que llevan a cometerlo, si para los “odiadores seriales” la Junta Militar hizo bien en torturar o matar argentinos porque según opinan se “estaba librando una guerra”; ¿cuál es el motivo de reivindicar solamente los ejecutados por la dictadura? ¿Sería la “chapa” o bien, el concepto distorsionado de cuanto sí o no corresponde? A decir verdad

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