lunes, 11 de noviembre de 2019

Exageración y cambio: cayó Evo Morales el presidente boliviano mas exitoso

Némesis es la diosa griega que castiga la desmesura. Para dejar claro a los mortales que debido a su condición humana, no pueden ser excesivamente afortunados, ni deben trastocar con sus actos, ya sean buenos o malos, el equilibrio universal. Un claro ejemplo lo encontramos hoy con Evo Morales, a quién su éxito como presidente de Bolivia lo llevó a su perdición. Por Redacción 11/11/2019 La llegada al poder de Evo Morales en 2005 fue un hecho histórico. Por primera vez, Bolivia tenía un presidente indígena como lo es el 60 % de su población. El hasta entonces humilde líder cocalero, le dio un tinte refundacional a su gobierno, y según todos los indicadores económicos y sociales, la gestión de Morales hasta ahora fue exitosa. Basada especialmente en una alianza con la petrolera española Repsol, que en su momento contó con la bendición del entonces presidente Néstor Kirchner, y su jefe de Gabinete, el hoy presidente electo Alberto Fernández. Y en exportaciones de otros minerales y derivados de la soja. Pero cuya economía se encuentra un tanto alicaída actualmente, por efecto de la caída de los precios de las materias primas, que también afecta otros países de la región. junto con el presidente de Repsol, Antonio Brufau. Con la aparición ahora del del litio, insumo estratégico para el almacenamiento de la energía eléctrica, que dio lugar a la creación de YLB (Yacimientos de Litio Bolivianos). Y a vastos acuerdos con la República Popular China para la extracción e industrialización. de los enormes yacimientos con cuenta. Habiendo quedado de por medio relegada en sus aspiraciones respecto este insumo estratégico la República Federal de Alemania. Tras llegar a la presidencia, Evo Morales promovió el dictado de una nueva Constitución con sustanciales innovaciones, en sustitución de la que solo le otorgaba un único mandato. Y así se reeligió en el 2009. Y luego logró que un Tribunal Constitucional amigo lo habilitara a un tercer mandato, diciendo que ellos debían computarse a partir de la nueva Constitución. Así se rereeligió en el 2014. A continuación mediante un referéndum, promovió un cambio constitucional, que le permitiera una rerereelección indefinida. Al que perdió porque el 51,3 % de los bolivianos dijo no. Ante ello, logró que el Tribunal Constitucional amigo dijera que el impedimento a rerereelegirse, violaba sus derechos humanos, y lo habilitó a presentarse en la actual elección. En la cual sabiendo que un balotaje le iba a resultar adverso, debía triunfar con una diferencia del 10 % de los votos, para no tener que ir al mismo, según demanda la Constitución. Con el escrutinio provisorio avanzado en más de un 80 %, esa diferencia no la conseguía. Y allí anómalamente el mismo se interrumpió sospechosamente durante 23 horas. Para anunciar finalmente que Evo Morales había ganado con unas milesimas por sobre el 10 %. No obstante que conteos y bocas de urna independientes aseguraban que no había conseguido esa diferencia. Lo mismo hizo luego el Tribunal Electoral tras el escrutinio definitivo, no obstante haber convenido Evo con la OEA, la realización de una auditoría, cuyas conclusiones serían vinculantes. De esa manera Evo y su karma, con esa desmesura de rerereeleción que podía tornarse indefinida, construyeron una tormenta perfecta. Que la Comisión de la OEA remató con un informe fundado, concluyendo que no había habido transparencia en el escrutinio, y había anomalías en sus actas. Resultando imposible su saneamiento con el recuento de los votos, al no preservar el sistema electoral boliviano las ánforas o urnas que los contienen, y basarse exclusivamente el escrutinio en las actas del mismo. Recomendando por ende una nueva elección, con nuevas autoridades electorales. El informe presenta un gráfico lapidario, que se puede ver seguidamente, que muestra con la densidad de los puntos negros, como creció el voto a favor de Evo Morales en los últimos momentos del escrutinio, tras haberse este suspendido, llegando hasta el 100 % en muchas mesas. Lo cual en términos de probabilidad estadística, señalaría la existencia de un fraude, Hipótesis que se ve afianzada al constatarse la falsificación de numerosas actas de escrutinios, incluidas las de sus autoridades, y la quema de otras. Así el caos se extendió en Bolivia, con lamentables hechos de violencia en contra de los simpatizantes de Evo. Y ante ello la policía y las fuerzas armadas, se negaron a reprimir, «sugiriéndole» a Evo que renunciara. Cosa que hizo ante la indefensión en la que se encontraba él, sus funcionarios, y sus adherentes. Técnicamente esta actitud asumida por las denominadas fuerzas del orden, es un golpe de Estado. Dado que ese «sugerimiento» tenía como elemento coercitivo, la pérdida del gobierno del monopolio de la fuerza, que es el rasgo esencial de un estado moderno. Se trata de una muy torpe decisión política, que seguramente tendrá secuelas agravando el conflicto, en lugar de solucionarlo. Y puede llevar a Bolivia a una guerra civil, dado que las duras bases del MAS (Movimiento al Socialismo), el partido de EVO Morales, difícilmente aceptarán pacíficamente ese resultado. Tal como se está viendo actualmente en Bolivia, en donde en lugar de cesar el caos, el mismo se ha acentuado. Pero también se puede decir que ese absurdo golpe de estado fue incubado por el mismo Evo Morales, que incurrió en la desmesura de querer perpetuarse en el poder, cuando claramente el pueblo boliviano en un plebiscito le había dicho no. Dando pábulo así al descalificante mote en un marco democrático de «dictador», no obstante haber ganado elecciones con grandes mayorías, por los atajos que usó e intentó para perpetuarse en el poder, por lo menos casi 20 años. Que en términos humanos según el tango no es nada, pero en términos políticos pueden parecer una eternidad. Agravado por las sospechas de fraude, que es un crimen de lesa democracia. Abriendo un flanco impensado a favor de sus opositores y detractores, que son muchos, afincados principalmente en los departamentos de Santa Cruz y Tarija. Y del presidente Donald Trump de EEUU, que tenía a Bolivia en la mira, por ser el estado «bolivariano» subsistente, además de Venezuela. E integrar en defensa de este país el grupo Montevideo, junto con Uruguay, México, y la Comunidad del Caribe. A lo que cabe agregar los intereses geopolíticos que se mueven detrás del litio. Cuando los emperadores y generales romanos aparecían ante su pueblo enfebrecido y eran aclamados triunfalmente, un esclavo que sostenía sobre sus cabezas una corona de laurel les susurraba al oído “memento mori”. Que en latín quiere decir “recuerda que eres mortal”, para que no se creyeran dioses, desmesura que castiga Némesis. Por perder la alineación con el cosmos, que tiene como eje la insignificancia de la condición humana, frágil, perecedera, e inpermanente. Muchos líderes latinoamericanos y del mundo, en vez de tener quién le susurre al oído su “memento mori”, están rodeados de adulones que le dicen que son dioses, y así los llevan a su perdición.-

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